Visitas a zona arqueológica de Caral cuentan con seguridad, aseguran

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También se tiene el programa Viajes Educativos, que consiste en visitas guiadas a la zona arqueológica tanto en el valle de Supe como el litoral, que están a disposición del visitante local y extranjero que desee conocer los sitios en estudio
También se tiene el programa Viajes Educativos, que consiste en visitas guiadas a la zona arqueológica tanto en el valle de Supe como el litoral, que están a disposición del visitante local y extranjero que desee conocer los sitios en estudio

Las visitas a la zona arqueológica de Caral, en la provincia limeña de Barranca, pueden desarrollarse con normalidad al contar con las medidas de seguridad del caso, aseguró el Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe (PEACS) tras lamentar el asalto registrado la semana pasada a 24 turistas extranjeros en Lurihuasi, sector ubicado en un desvío de la ruta a la ciudad sagrada.

Precisó que quienes deseen pernoctar en el sitio arqueológico cuentan con una zona de campamento y disponen de servicios de estacionamiento, seguridad y limpieza por 15 nuevos soles por persona, que incluye el ticket de entrada.
 
También se tiene el programa Viajes Educativos, que consiste en visitas guiadas a la zona arqueológica tanto en el valle de Supe como el litoral, que están a disposición del visitante local y extranjero que desee conocer los sitios en estudio.

El costo regular por visita de un día es 83 nuevos soles e incluye transporte ida y vuelta, boletos de entrada, servicio de guiado, almuerzo y charla de conservación.

Para ambos casos, el proyecto Caral es respaldado por la Policía Nacional en el distrito de Supe, que garantiza una visita educativa placentera y segura a la zona arqueológica.

Recordó que el jueves 6 a las 13:30 horas los agentes policiales que custodian la ciudad sagrada fueron informados sobre un bus color azul que se había desviado de la ruta a Caral hacia la parte baja de Lurihuasi, por lo que inspeccionaron la zona como medida de prevención ante algún hecho delictivo.

Los policías comprobaron la presencia de un bus sin pasajeros en la parte posterior de la vivienda de la familia Lara Rosadio. El propietario Miguel Lara confirmó que se trataba de un grupo de estudiantes y profesores de geología procedente de Holanda al que él alojaba cada año a solicitud de la señora Ángela Ofico.

Entonces se le advirtió el peligro de acampar en zonas desprotegidas y se le recomendó comunicar a los responsables del grupo, que no estaban presentes en ese momento, sobre la importancia de informar sobre su presencia al PEACS, más aún si habían previsto acampar en una zona alejada a la ciudad sagrada.

Lurihuasi es un asentamiento que actualmente se encuentra en investigación y conservación por parte de los especialistas del proyecto Caral, por lo que no se encuentra abierto al público.

A pesar de la advertencia, el grupo de turistas, 23 holandeses y un inglés, ignoró la advertencia policial y prosiguió en el lugar.

Bajo esas condiciones de vulnerabilidad, a las 23:30 horas de aquel día los turistas fueron sorprendidos por delincuentes encapuchados y armados que los despojaron de todas sus pertenencias de valor.
 
Uno de los guías, Tjor Wolbeda, opuso resistencia a los asaltantes y fue herido de bala en la rodilla. Fue atendido en los hospitales de Supe y Barranca para luego ser trasladado a Lima. El señor Lara Rosadio también fue agredido por los hampones.

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