Uso excesivo de aparatos electrónicos está retrasando desarrollo de lenguaje en niños

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El uso excesivo de los aparatos electrónicos está retrasando el desarrollo del lenguaje en niños de 2 o 3 años de edad, advirtieron expertos del Instituto Nacional de Salud Mental (INSM).

En diálogo con la agencia Andina, el médico psiquiatra José Pablo Arias, especialista en Niños y Adolescentes de la citada institución, advirtió que este es uno de los problemas que está dejando la pandemia por el covid-19.

«El confinamiento definitivamente ha limitado la socialización. Si bien las videollamadas y las clases virtuales han atenuado esto, lo cierto es que los papás me escriben indicándome que sus niños de 2 o 3 años no hablan y hasta piensan que podrían tener trastorno del espectro autista (TEA)”.

Este retraso en el lenguaje, dijo, se debería a que la mayor parte del tiempo los niños están expuestos a los aparatos electrónicos y ello les resta la motivación para realizar, con sus padres o hermanos, otro tipo de actividades lúdicas que sí estimulan la comunicación. 

Explicó que en el caso de los menores de dos o tres años que usan las tablets o el celular de los adultos ya no tienen la necesidad de comunicarse porque están sumamente entretenidos con su uso. Lo peor es que los adultos refuerzan estas conductas porque prefieren mantenerlos entretenidos mientras realizan labores en el hogar o en el trabajo, mencionó.

En otros casos, los padres no les dan a sus hijos la posibilidad de desarrollar el lenguaje porque, apenas el niño señala algún objeto con sus manos o emitiendo sonidos, el adulto inmediatamente se los alcanza. «Así, el menor asume que no tiene la necesidad de hablar para que lo entiendan los mayores».  

Cuando los papás quieren revertir esta situación y les quitan los dispositivos electrónicos, advirtió, los niños tienden a reaccionar con una marcada irritabilidad; en muchos casos, los adultos retroceden en sus intentos, dejándolos que sigan «entretenidos» en dichos aparatos, todo lo cual solo retrasará el desarrollo del lenguaje y habilidades sociales.

Cuando se les aparta del objeto, ellos van a tener síntomas parecidos a una abstinencia. Lo ideal es que sea un proceso paulatino. Si le quitamos (los aparatos electrónicos) de forma brusca después de estos dos años de pandemia vamos a tener reacciones caóticas y empezarán a gritar o ponerse irritables o demandantes. Por eso, estos cambios deben ser de manera paulatina”, expresó.

Trabajo paciente

Para Arias, los padres deben saber que sus hijos pequeños necesitan crear vínculos afectivos, para lo cual es necesario darles «calidad de tiempo» y la atención en diversas actividades recreativas o educativas.

Por ello, será necesario que los niños tengan mayor acercamiento con los juegos simbólicos, en los cuales los pequeños puedan armar o recrear situaciones cercanas a la vida real, como representar a la familia, la escuela, los padres, compañeros y así podrá incrementar su capacidad creadora y lúdica.

El especialista aconsejó a los padres disponer de unas horas al día para jugar con sus hijos en casa o en el parque y crear hábitos saludables que permitan el desarrollo de habilidades sociales. Al inicio, precisó será muy difícil estos cambios porque el niño se negará a dejar la tablet o el celular, pero depende de la negociación que pueda hacer el adulto con el niño para motivarlo.

“Hacer hábitos es difícil, pero lo que tienen que hacer los padres es aproximarse. Por ejemplo, la primera vez se le dirá al niño para dar una vuelta al parque o para ver como juegan los otros niños. Al día siguiente se le volverá a decir lo mismo, pero se quedarán un poco más de tiempo y así poco a poco se crea un hábito. De esta forma, los papás se aproximarán a la meta de que no estén tanto tiempo con la tablet o los juegos en línea”.

Retorno a clases

Ante el próximo retorno a clases, Arias recomendó a los profesores tratar de ser muy empáticos con los niños debido a la situación de confinamiento por la pandemia del covid-19, ya que muchos de ellos llegarán a las escuelas con diversas emociones de tristeza, preocupación, enojo a los centros educativos. 

Indicó que el cerebro tiene dos hemisferios, el derecho que abarca las emociones y el izquierdo lo racional y que la gran mayoría de los niños regresarán a las aulas con este lado emocional muy expuesto, por lo que el docente debe recoger, validar y sintonizar los sentimientos de sus alumnos, a fin de que pueden iniciar las clases de la mejor forma.

“El docente tiene que tratar de recoger las emociones con las que vienen los niños. Puede decirle: noto que estás enojado, que estás triste. Al decir esto, estamos validando la emoción de los chicos, pero lo que no pueden hacer es mencionarles que uno ha pasado por cosas peores y tú no tienes por qué estar así”, concluyó.