Semana Santa: Víctor Hurtado, el artesano tras el Cristo de Resurrección de Ayacucho

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18:24 | Ayacucho, abr. 14.

Por José Vadillo Vila / Fotos: Carla Patiño enviad

Hace 51 años que el artesano Víctor Hurtado se propuso darle importancia a la Pascua de la Resurrección en las tierras católicas de Ayacucho.

Hasta antes que él se propusiera multiplicar las medidas, el andamio de la sagrada imagen que sale cada Domingo de Resurrección de la Basílica Catedral de Ayacucho medía solo cuatro metros de alto.

Hurtado era entonces un joven artesano que había aprendido de su padre la cerería, ese arte de adornar con velas las andas de las imágenes, que ya ha sido reconocido por el Ministerio de Cultura como Patrimonio Cultural de la Nación.

Tenía todo el ímpetu y le preocupaba que los afuerinos solo se queden hasta media Semana Santa y luego partían por otros lares.

“Antes, el Miércoles Santo los turistas ya se regresaban. Me dije, ‘si lo agiganto al Señor de Pascua los turistas se van a quedar más tiempo. Y se cumplió mi deseo. Ahora ya los turistas se quedan hasta el Domingo de Resurrección”, cuenta el artesano.

Para cuando se vaya de este mundo, ya ha quedado su legado para su querida Huamanga.

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Los 10 hijos de Víctor Hurtado ayudan en la elaboración del andamio: mientras las seis hijas elaboran en su Cera Wasi las tres mil velas que se alumbran y más de 15 mil velas de flores y choclos de adorno, los cuatro hijos del patriarca ayacuchano, junto con 15 ayudantes, preparan en el atrio de la Catedral de Ayacucho la estructura del pesado andamio que el domingo será cargada por 450 a 500 hombres.

El ingeniero Jorge Hurtado es uno de los cuatro hijos del artesano. Cuenta que, como él, cada uno de sus hermanos tiene su profesión, pero para ellos, desde que eran niños, Semana Santa es tiempo de trabajo: por tradición familiar se encargan de lleno de la construcción del andamio:

Mientras el resto de los ayacuchanos y turistas se dedican el Jueves Santo a visitar las siete iglesias, los Hurtado y sus ayudantes están metido cargando las pesados troncos de eucalipto, y afinando los detalles del paralelepípedo que es el corazón del andamio religioso.

Desde enero, en el taller Cera Wasi, las hijas del señor Hurtado trabajan en la confección de las velas. Ya se ultiman los detalles y el sábado 16 estarán vistiendo las andas en la catedral ayacuchana.

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En el 2020, no hubo Cristo de Resurrección ni celebración de Semana Santa. La pandemia azotaba con fuerza a la humanidad y parecíamos una tierra sin Dios.

El año pasado, la Municipalidad Provincial de Huamanga encargó a don Víctor Hurtado y los prole la elaboración del Cristo de Resurrección. Pero debido a las medidas sanitarias, la imagen no debía salir de la catedral. Así que era un Cristo enorme que saludo a Ayacucho solo desde las puertas del principal templo católico de la ciudad. 

Este año, el anda tendrá 48 cascos; medirá 14 por 9 metros. Nueve es el ancho que les permite salir por la entrada de la catedral, y la imagen colosal podrá apreciarse cuando casi medio millar de hombres la lleven para que miles de turistas y vecinos madrugadores recen y la vean en la madrugada del próximo domingo 17.

“Ahorita es el trono más grande del Perú y del mundo. Es la pequeña herencia que dejo a mi Huamanga”, dice don Víctor, el hombre que a sus 79 años sigue llevando adelante este proyecto anual, por su fe religiosa y el amor a su tierra.

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(FIN) JVV/MAO

Publicado: 14/4/2022