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¿Sabes quién construyó la casa hacienda Caqui en Aucallama?

“En el siglo XVIII  Caqui se dedicada a producir caña de azúcar y diversidad de otros cultivos con los que se alimentaba a los esclavos, mano de obra principal de la hacienda. Luego de la expulsión de los jesuitas del Perú, la hacienda pasó a manos de la Corona, que la administró por algunos años hasta que finalmente la vendió a un particular.

Durante el siglo XIX la hacienda pasó por varias manos, entre ellas las de Pedro Castro Saldívar, quien construyó la casa hacienda que hasta hoy existe en Huaral. Esta poseía, además de la casa principal, viviendas para los empleados, oficinas, almacenes, rancherías y servicios para los peones o trabajadores y corrales para los animales. Se desconoce por qué, en 1871, vendió la hacienda a Jerónimo Sánchez, vecino del pueblo de Aucallama, cuyos descendientes, sus siete hijos, la trabajaron hasta 1897. Al parecer, para entonces, la hacienda empezó a producir algodón, “el oro blanco” de la época (2)”.

Es pues, don Pedro Castro Saldívar quien construyó la hermosa Casa Hacienda. En el ingreso principal se encuentra el recuerdo de la fecha, no indicándose si es el año en que se construyó la casa o si es el año en que se realizaron las pinturas murales.

Okada en Caqui

En el contrato de arrendamiento en el caso de Caqui del año 1926 se anotaba que se arrendaba toda la hacienda con excepción de la casa-hacienda y que la duración era hasta el año 1936; el pago o merced conductiva se consideraba en 1 950 quintales españoles de algodón Tangüis anuales que, en fechas precisas, las pacas de algodón debían ser puestas en la playa de Chancay; en este contrato se permitía a Okada subarrendar a terceras personas pequeñas parcelas no mayores de 5 fanegadas (15 hectáreas) (Rodríguez 1969: 105). En 1936 se tuvo que hacer un nuevo contrato que contenía algunas variaciones: en esta ocasión el arriendo se hacía por el plazo de 8 cosechas consecutivas y se consideraba la merced conductiva anual en 2 400 quintales de algodón Tangüis, desmotados y puestos en la playa de Chancay (Rodríguez ibid: 108). Okada recorría regularmente 2 o 3 veces mensuales esta hacienda, la visitaba montado a caballo observando los cultivos. Poco a poco Caqui fue yanaconizada hasta que, en cierto momento, casi todos los terrenos productivos de este fundo estaban repartidos entre los yanacones. El año agrícola de 1941-42 el 94% de tierras cultivadas las poseían 45 yanacones. Okada tuvo ciertos criterios para seleccionar a sus yanacones. Se distinguen dos: por ser sus connacionales y porque había con él alguna relación de amistad y confianza logrados a veces antes de los años de su apogeo, cuando era un simple yanacón en Palpa. Por eso es que tuvo algunas consideraciones con aquellos peruanos amigos suyos que como él y en los mismos pasados años fueron yanacones, pero mayores consideraciones las tuvo con sus paisanos. De los 45 yanacones antes mencionados 27 eran japoneses que trabajaban el 81.5% de las tierras cultivadas mientras que el resto, el 18.5% de terrenos, eran trabajados por 18 yanacones nacionales (Rodríguez Ibid: 123). «Había yanacones que tenían cerca de 50 hectáreas y los que apenas llegaban a una hectárea» (Rodríguez ibid: 185). Un año después que Okada asume el arriendo de Caqui un periódico local La Voz del Valle informaba que «gran parte de este fundo está yanaconizado». En esos momentos los yanacones eran «nacionales», Okada decide una mayor presencia de japoneses para lo cual «pagó a los yanacones antiguos para que dejaran libres las tierras o simplemente los expulsó. El año 1931 aprovechando una situación de crisis debido a un conflicto se desalojó a siete yanacones («nacionales») (Rodríguez ibid: 183). Durante estos años (1930-1935) Caqui obtuvo altos índices productivos que sólo pudieron ser superados treinta años después en la década del 60 cuando los niveles tecnológicos eran bastante superiores. Esta misma alta producción y productividad se logró en todo el valle entre los años 1939-42 cuando en las haciendas había más de 2,000 yanacones (Rodríguez Ibid: apéndice 4), records productivos que ni siquiera pudieron ser superados en esa misma década de los años 60. En ese momento esos records productivos estaban vinculados con el exigente trabajo individual de cada yanacón, con la rígida administración de Okada y con los atractivos precios en el mercado de Japón que consumía buena parte del algodón producido en el valle de Chancay

Una grata sorpresa

El artículo originalmente terminaba aquí. Pero la gigantesca biblioteca que es internet, todavía me depararía una sorpresa….. en Japón.

El parque temático “Little World Museum of Man” (Inuyama, Aichi, Japón), inaugurado en 1983, es un museo al aire libre, con 123 hectáreas, y exhibición de 70 países (de ellos solo 22 con edificio propio) reunidos a lo largo de un camino de 2.5 km de largo.

En este museo, el único país sudamericano es el Perú. Y su pabellón es una reproducción a escala natural de la Casa Hacienda Caqui. Increíble.

Aquí unas fotos de su exterior e interior. Puede verse lo detallistas que han sido no solo en su construcción sino también en su amoblamiento. Al final del artículo, podran encontrar los enlaces de vídeos de esta réplica a escala natural.

Nuestro pabellón cuenta con cafetería (“El Patio”), tienda de venta de artesanías (“Los Andes”) y un local en donde los visitantes pueden vestirse con ropas típicas de nuestro país.

¿Se tiene conocimiento en Aucallama que existe una réplica de la Casa Hacienda Caqui en el Japón? En una visita al local municipal de Aucallama encontré, en el segundo nivel y enmarcado, un póster propagandístico del parque temático del Japón del cual estamos hablando, en donde se muestra la réplica de la Casa Hacienda Caqui. Aquí el poster:

Este parque temático presenta constantemente exposiciones con temas referentes a los países que tienen pabellones. Prueba de ello, es que este año a partir del 11 de noviembre, en uno de los salones del pabellón de Perú, muestran un Nacimiento. Como podrán notar, no solo las figuras han sido llevadas hasta el Japón para recrear el Nacimiento, sino que detalles como el “papel cerro” y los juegos de luces, también incluyen en su representación.

Como comentario final debo decir que me parece increíble que un país tan distante geográficamente como el Japón, se interese tanto en el tema de la Casa Hacienda Caqui que ha construido una réplica, y sin embargo, en nuestro país tengamos la Casa Hacienda original en total estado de abandono.

La Casa Hacienda Caqui es una joya que no debemos dejar que se pierda. Se requiere una urgente intervención para resguardarla.

Y difundan su existencia. Solo así aportaremos con un granito de arena para que las entidades correspondientes despierten de su letargo y velen por su conservación.

Con la fuente de: dtipian.wordpress.com

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