Región Lima «Un nuevo paradigma para el desarrollo»

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Por Ivan Arenas

En el Próximo escenario global, el profesor Kenichi Ohmae explica entre otras cosas la descentralización del poder del estado- nación, en lo él refiere la emergencia de las regiones- estado. El ejemplo de la China postcomunista y las zonas económicas especiales han generado regiones –estado articulado sobre todo por una intensa actividad comercial. En América del sur Ohmae toma al eje económico San Pablo- Río de Janeiro en Brasil. La tendencia global se encamina por las rutas de la regionalización. Un nuevo paradigma ha surgido.

De igual forma en el Perú hace quince años las regiones han emergido. Como todo en el Perú fue más por voluntarismo político que pensado profundamente. Se descentralizó el poder, los recursos pero también los problemas. Aunque las voces del recodo centralista han surgido no han podido ser efectivas. En cierta forma las regiones parecen ser más un problema que la solución para la democracia. El nivel del gasto público que debería ser transformado en financiamiento directo para el desarrollo es todavía paupérrimo. En sus arcas existen alrededor de 30 mil millones de soles. En la Venezuela de los 70´s se repetía la frase de “sembrar el petróleo”. El juego era simple: invertir en educación, salud e infraestructura. En el Perú las regiones deberían “sembrar el oro”.

En este contexto el paradigma propuesto por Ohmae proporciona una nueva forma, una visión si se quiere, de entender el Estado en las regiones del Perú y calmarían las voces que señalan que hay “mucha política y poca administración” de los caudillos regionales debido justamente a la “falta de visión” al no tener una línea programática sobre cómo generar desarrollo desde el Estado. Esta “mucha política” es evidentemente la sobreoferta de promesas populistas que buscan crear clientelaje a través de políticas públicas efectista en vez de generar las condiciones para que el mercado llegue a los más pobres. El Perú de hoy, por ejemplo, requiere cerca de mil millones de soles por año para superar el déficit en infraestructura.

¿Pero qué deben hacer las regiones- estado en el nuevo escenario global? La respuesta es ser competitivos. Y para ser competitivos es necesario preparar el capital humano que requieren dos elementos sustanciales. Educación y Salud. La educación por ejemplo solo será una fuente de igualdad de oportunidades en medida que esté empatada con las potencialidades y fortalezas de esta región- estado en el escenario global y para eso se necesita calidad y cobertura, características que ahora no están ciertamente presentes.

Desafortunadamente en nuestra región Lima los datos nos impiden saber con precisión cuál es el índice de competividad regional. El Centrum de la PUCP no resuelve este problema debido a que sus datos reflejan un todo en conjunto. Es decir incluye a las nueve provincias dentro de la gran Lima metropolitana. Y los resultados arrojan que estamos primeros. Una visión, sin duda, no regional sino departamental, más aún paternalista. Grave es el problema porque no permite elaborar políticas públicas bajo evidencias reales sino de acuerdo al gusto y humor de los nuevos caudillos. Seguiremos entonces creyendo que la revolución educativa basta con “regalar” una laptop a los maestros y que una ambulancia por provincia forma parte de una reforma de la salud.