Rarezas: platillos de comida que muy pocos se atreverían a probar

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MARTÍN ACOSTA GONZÁLEZ / @martiacosta
Redacción online

En Perú no es muy extraño comer cuy. Es una carne suave parecida a la del conejo y que para muchos, sobre todo en la sierra, es un manjar inigualable. Incluso en algunas partes de Huancayo suele prepararse solo en fiestas importantes.

El problema llega con la presentación, cuando el roedor llega frito con la boca abierta y los dientes salidos. Servido así, no son demasiados los que se atreven a probarlo. Pasa lo mismo con el suri: gusanos que cinco minutos antes de estar en la sartén se mueven frente a nuestros ojos.

Con los anticuchos es diferente, aunque no deja de ser raro. Una vez un amigo australiano casi se muere al enterarse de que el plato que acababa de comer era corazón de res. Los anticuchos le encantaron, pero me dijo que en su país no se imagina a la gente almorzando entrañas de animal.

CUESTIÓN DE CULTURA
De la misma forma, no me imagino comiendo arañas fritas o una paleta rellena de gusanos. Sin embargo, en Camboya y Japón se trata de comida popular, cotidiana y por supuesto muy sabrosa. Entonces si en Perú comemos cuy, suri, lagarto o anticuchos, qué otras comidas raras existen alrededor del mundo.

Shao Xing, un periodista que el año pasado llegó a Lima para cubrir Mistura, comentó que en su país comer lengua de pato es algo muy común. “Se suele aprovechar toda el ave”, dijo. Se prepara en guiso, asada o frita y generalmente se compaña de ensalada.

Si en Chincha hay restaurantes especializados en preparar gato (gato a la brasa o picante de gato), en China el perro es una delicia. En los mercados la carne de perro está colgada en los puestos.

Las arañas fritas son toda una tradición en Camboya. El proceso de preparación es sencillo: se atrapa la araña, y aún vivas se las espolvorea con harina, ajo, sal y luego se las fríe en aceite hirviendo. El resultado es: crujientes por fuera y jugosas por dentro.

En Indonesia los dedos de mono son uno de los aperitivos típicos. Se ponen en aceite hirviendo y se los sirve como entrada antes de la comida principal. Los ojos de atún son un manjar en Japón. Se sirven sazonados en ajo y salsa de soya.

Los murciélagos fritos tienen un sabor similar al pollo frito, comenta Planeta Joy. “Se sirve junto a una salsa tailandesa, pero como es tan crujiente y rico, hay gente que come los pedazos con las manos sin acompañamiento”.

En Estados Unidos venden paletas rellenas con gusanos, arañas y hasta tarántulas comestibles. Según la revista Muy Interesante, los chapulines y los grillos son los más requeridos por los niños. También en Japón se suelen ofrecer en la calles galletas que en vez de chispas de chocolate incluyen avispas.