OPINIÓN | Miguel Humberto Aguirre: “Papa Francisco y su viaje 34”

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Jorge Mario Bergoglio, el Papa Francisco, amaneció el lunes en Budapest. Su Santidad respondía a una invitación del Quincuagésimo Segundo Congreso Eucarístico. Al mismo donde, hace treinta y seis años, llegó Juan Pablo II, celebrado en Nairobi. Con una presencia de un 84,5 de cristianismo donde, también, se movilizan islamitas, ateos y otras religiones en un 2,7 por ciento.

No todos están de acuerdo con su presencia. Muy difundida fue una expresión de un comentarista al señalar “quiere humillar a Hungría”.

El Papa se movilizará cuatros días por Europa Central donde, quince países, suelen vivir el odio y el antisemitismo con demasiada frecuencia.

Para el Papa Francisco, el antisemitismo está vigente. Aquello, para él debe exterminarse. Las diferencias se deben exterminar. Los extraños se deben
alejar. Un trabajo positivo, de todos, para todos, será avanzar. Prosperar.

“Hungría no es país rico”, ha dicho el secretario general del congreso, el sacerdote Komel Fabry, pero jamás se deja de ayudar. Las fronteras están abiertas siempre. Eso está directamente ligado al camino, a la senda de Bergoglio. Los húngaros ofrecieron, al Santo Padre, una presencia de 75 mil personas con carteles recibiendo, a ese lejanos religiosamente de muchos de ellos, pero, esta vez, muy próximo a quien sigue buscando acortar las lejanías religiosas y, unidos, ubicar el camino que dé la tranquilidad y, esperanza de vivir, para un mejor mañana. Francisco pide tolerancia. Muestra como ejemplo las acciones positivas contantes a Hungría para quienes, los límites sin prohibiciones dan albergue, cruzan sus fronteras buscando un mañana.

Estos, y la Paz de todos, busca el Papa y, en este viaje, espera encontrar esa Paz tan pregonada, pero tantas veces olvidada.

Hoy Su Santidad está en Eslovaquia, la exRepública Socialista Eslovaca, sumada a los veintiún estados que conforman la Unión Europea. Los seres humanos tenemos mala memoria

El octogésimo viaje del Papa Francisco tiene mucho de futuro. Todos queremos llegar a él, pero en Paz. De esa Paz tan pregonada, pero no tan practicada.

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