OPINIÓN | Lewis Mejía: “La contaminación en casa”

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Las investigaciones de las autoridades para saber cuáles fueron las causas del derrame de petróleo en el mar frente a la refinería de La Pampilla en el Callao siguen su curso.

Y durante varios días, gracias a los medios de prensa como Exitosa, los peruanos hemos podido seguir este incidente que amenaza la vida y al medio ambiente.

Sin embargo, los incidentes por fuga de sustancias o materiales peligrosos, llámense ácidos, solventes, gases y líquidos inflamables, no son exclusivos de las grandes empresas.

Y, lo peor de todo, pueden suceder aquí nomás, en casa o en el centro de estudios y trabajo, cualquier día y a cualquier hora, a causa de un descuido o una negligencia.

Hablamos de un derrame de un poco de petróleo, kerosene, gasolina, pinturas o alcohol que, en contacto con las personas, pueden poner en peligro su salud y la de quienes le rodean.

Debemos recordar que el contacto de esas sustancias químicas con la piel puede causar intoxicaciones y quemaduras, así como un escenario de contaminación.

La piel, como sabemos, es un tejido que nos protege de muchas formas, pero que no nos aísla totalmente pues al permitir la evaporación del sudor es permeable.

Así que, si tu ropa se moja con combustible, quítatela inmediatamente para evitar que las sustancias tomen contacto con tu cuerpo, y lava con agua y jabón la parte afectada. Si te sientes mal, acude al médico.

Otro peligro está en aspirar el olor a la gasolina o a los pegamentos durante un tiempo, que puede afectar a nuestro aparato respiratorio y causar lesiones en los pulmones o el estómago.

Los expertos señalan que, si el petróleo o sus derivados entra en contacto con los seres humanos, podrán sufrir de dolor de cabeza, alucinaciones, euforia, cansancio, y en casos extremos hasta daño cerebral o la muerte.

Un grupo de peruanos que resulta altamente vulnerable es el conformado por nuestros niños, especialmente los más pequeños, aunque también se han dado casos en adolescentes.

Aquellos chicos que han ingerido kerosene resultarán afectados de por vida en su capacidad pulmonar, la que resultará mucho menor en comparación con un muchacho sano.

Para evitar estos y otros accidentes en el hogar se recomienda no dejar los productos potencialmente tóxicos al alcance de los menores y evitar guardarlos en envases de bebidas gaseosas o similares.

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