OPINIÓN | Julio Schiappa: “Miedo y odio”

0
54

El derroche de miedo y odio en todas las redes sociales, en la campaña electoral pasada, la actual discriminación del derecho del oficialismo a expresarse en algunos medios, las crecientes campañas de acoso político, la existencia de la versión Chicha de Fox Chanel que difama como Bolsonaro, las impunes trasmisiones en directo por Facebook de protestas de todo tipo dirigidas por locos anti sistema, las marchas del odio miraflorinas contra el gobierno, nos empiezan a situar en una especie de guerra civil parecida a la desatada por Trump y sus seguidores en EE.UU. Están arruinando la democracia y las posibilidades de resolver la más grave crisis de la historia nacional.

¿Qué ha agitado a estos movimientos tan radicales en sus expresiones y totalitarios en su visión de la política? Un fenómeno de precarización de la sociedad (no hay trabajo, la sociedad tradicional ha sido destruida por la globalización, los nadies también son de clase media, no solo de sectores pobres), lo cual ha generado una ciudadanía precarizada. La gente absorbe más fácilmente extremismos como fórmula de conseguir una cierta sensación de protagonismo y sustituto de la ciudadana democrática que han perdido.

Alguien lo dijo el otro día en televisión, “no hay canales para que la gente se exprese ante las autoridades del Congreso o del gobierno”. Todo el sistema sigue una ruta inversa a la participación ciudadana y es evidente su desconexión de la vida e intereses diarios de la gente. La gente busca como expresarse contra la crisis en vivo y directo, gratis. Para eso están las redes y los movimientos radicales.

En poco tiempo, esta revolución de protestas digitales y de noticias falsas está ocurriendo en el Perú. Nadie para la locura.

Se generan, en estas redes sin control, movimientos insólitos que atentan contra la seguridad del país, al oponerse a la vacunación, las medidas de cuarentena y sanitarias. La Plaza San Martin ha sido tomada por esta clase de gente, que gracias a la trasmisión en directo se ha vuelto un ágora digital contra el Estado. Vayan esta noche y verán a estos fanáticos en acción.

En un gran documental, titulado “Redes Sociales”, y difundido por Netflix, quedó claro que el negocio domina sobre el bien común, expresado en testimonios de exfuncionarios claves de Facebook, Twitter, Instagram. Empresas que parece no les importa vender veneno con tal de ganar dinero. Ya Europa ha tomado medidas tributarias y de control.

¿Quién nos salvará? Pregunta clave que solo tiene respuesta en la acción de la ciudadanía. No queremos una repetición de las prohibiciones de los Talibanes, que censuran a la prensa. Solo integrando al activismo y la lucha política, como tema prioritario, el riesgo grave de las redes sin regulación o de la prensa monopolizada y sin pluralismo se puede neutralizar la kriptonita.

  Más de Julio Schiappa:

OPINIÓN | Julio Schiappa: “Infantilistas de izquierda y derecha”

OPINIÓN | Julio Schiappa: “Recordando a Jeanine, Dios nos libre”

OPINIÓN | Julio Schiappa: “Várvaros”