Nuevos audios revelan espionaje en la Municipalidad del Callao

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La semana pasada Cuarto Poder abrió una verdadera caja de Pandora. Una red de espionaje operativa en el Callao, en el que estaría involucrado el actual alcalde provincial, Juan Sotomayor con conocimiento de su- hasta hace poco- gerente de servicios sociales, el ex futbolista Roberto Martínez.

 En el centro de toda esta historia, un hombre llamado Ernesto Torres, conocido como ‘Tito’, según todo apunta, el operador del chuponeo. Con este sujeto en prisión hasta diciembre del año pasado, por haber sido detectado manejando ebrio y con un arma sin licencia, las operaciones de escucha habían cesado en el Callao.

 Un ansioso Roberto Martínez, en su calidad de funcionario municipal, fue grabado planeando ayudar a Tito a salir de prisión. Según lo que se oye decir al ex capitán crema, las interceptaciones telefónicas y la información sobre un personaje apodado el Gato en alusión al actual presidente regional Félix Moreno, eran más que necesarias.

 El escándalo no sólo provocó una crisis al interior del movimiento Chimpúm Callao, fundado por Alex Kouri e integrado por Félix Moreno y Juan Sotomayor, sino que desencadenó la expulsión de Sotomayor de las filas de ese partido.

 Hoy en Cuarto Poder presentamos en exclusiva las pruebas irrefutables que demuestran que en el Callao sí existieron interceptaciones a las comunicaciones privadas y peor aún, no sólo contra quienes se consideraba rivales políticos, sino contra los propios funcionarios ediles de la municipalidad del Callao.

 Una de las voces que se escucha en el audio grabado entre enero y octubre del año pasado le pertenece a Edwin Flores Torrejón, hasta hace muy poco presidente ejecutivo del Fondo Municipal de Inversiones del Callao, FINVER- Callao , la empresa responsable de ejecutar las obras de infraestructura urbana y mantenimiento en esa jurisdicción.

 “En principio me sorprende lo último que quiero es estar en este tipo de situación pero confirma de alguna manera lo que se ha estado diciendo en los últimos días que todo el mundo era chuponeado”, comentó Edwin Flores al escuchar el audio. El diálogo tiene una duración total de 4 minutos con 53 segundos y se oye a Edwin Flores conversar con un abogado privado que por razones de seguridad no identificaremos.

 Este audio fue parte de lo sustraído por Wilbur Castillo en su recolección de pruebas para demostrar las operaciones ilegales. El afirma que fue copiado de la computadora personal de Ernesto Torres, acusado de ser el operador del espionaje telefónico en el Callao.

 Edwin Flores estuvo vinculado al Callao durante 14 años. Cuando Alex Kouri fue electo alcalde provincial de esa comuna ocupó la subdirección de la secretaría general y posteriormente la gerencia de asesoría jurídica. En el 2007 cuando Alex Kouri pasó a ser presidente regional del Callao se desempeñó como gerente del área legal.

 Dejo de trabajar para Kouri, cuando éste renunció a su cargo para tentar suerte en las elecciones municipales de Lima. Fue en esas circunstancias que Edwin Flores pasó a trabajar bajo las órdenes del actual alcalde Juan Sotomayor como presidente ejecutivo de FINVER durante 10 meses. Pero luego renunció porque, según señala, en el nuevo encargo sus funciones eran muy limitadas.

 Según Wilbur Castillo, el testigo que ha destapado todo este asunto, nadie en la municipalidad del callao se salvaba de ser espiado. “Parecía que querían estar seguros de todo lo que hacían en su entorno para que nadie pueda sacarle cierta información. Un trabajo de inteligencia y contrainteligencia de todos. Querían saber el movimiento de todos y cada uno de sus trabajadores que estaban alrededor”, dice.

 Pero los nuevos audios demuestran que no sólo los altos funcionarios de la municipalidad del Callao fueron sometidos a largas horas de escucha ilegal, sino que estas operaciones alcanzaron también a funcionarios de otro rango, en este caso, por ejemplo, a los responsables de administrar el comedor popular del callao.

 Otro diálogo, aún más comprometedor y obtenido al ‘pinchar’ la línea del Comedor del Callao, revelaría, cómo éste no sólo servía para atender a los comensales con bajos recursos, sino que habría sido utilizado como fachada para comercializar droga.

 Mamá: de lo que le pusieron a hacer, ella quiere saber cuánto ha salido…

Hija: Ya. Salió 320. Si. Y ¿de lo otro que le vas a dar, el que te ha hecho pa´ti y pa´ella? ¿No? ¿Nada? Ya, de ese que le vas a dar ahorita, hay 376 ¿entiendes?
Mama ¿320?
HIJA.- El que te va a pagar la plata. Ya. Y ahí ella tiene que agarrar sus 20 creo, sus 20 soles. Y los pases que ella hace y sus 20 soles. Sí. Los pases que ella hace y sus 20 soles.
MAMA.- 320 soles…
Hija ) Ya, pero 320 “pacos”
HIJA.- Que viene a ser 320 soles, pues.
(MAMÁ) Ya.
Hija: Ya. Y el otro que le vas a entregar es 376
Hija. Ya. Está bien. Cualquier cosa me timbras ya al celular
(hija) Mami, que no se demore, que vaya a recoger su prueba
MAMA.- Se está cambiando
HIJA.- Ya mami, Ya chau, chau

Esto tendrá que ser investigado por las autoridades que ya han tomado el caso. Pero el grupo liderado por Tito Torres utilizaba las líneas telefónicas para otras actividades fuera del chupón. También propiciaban conversaciones, a través de interlocutores falsos, con el fin de obtener información y al parecer para lograr grabar pasajes comprometedores que sirvieran para la posterior extorsión.

Parte2

Resumen

El chuponeo telefónico en el Callao no habría sido la única actividad ilegal dirigida por Ernesto Torres. Según el denunciante Wilburt Castillo cuando su grupo no lograba su objetivo de captar alguna conversación comprometedora de su víctima de turno le fabricaban pruebas para intentar incriminarla. Ese fue el caso del actual congresista Martín Belaunde.

 

Era abril de 2011 y la ONPE anunciaba los nombres de los dos candidatos presidenciales que se enfrentarían en la segunda vuelta electoral: Keiko Fujimori y Ollanta Humala, pero aún se mantenía el suspenso sobre la nueva conformación del Congreso. Mientras los candidatos peleaban voto a voto su elección, se conocía el número de escaños que le correspondería a cada agrupación política. A Solidaridad Nacional de Luis Castañeda Lossio, la cifra repartidora le asignó sólo cuatro curules por Lima. El cuarto lugar lo ocupaba el actual congresista Martín Belaunde seguido de cerca por el candidato Diego Marcos, hermano del alcalde Ventanilla, Omar Marcos.

 

Belaunde mantenía siempre una ligera ventaja de más de 2 mil 500 votos sobre Diego Marcos, que no le garantizaba su elección, pero si cierta preferencia. Fue en esas circunstancias que Martín Belaunde recibe varias llamadas extrañas tanto en su estudio de abogados como en su vivienda.

 

Su secretaria fue la primera en recibir una llamada misteriosa. Del otro lado del auricular una persona que se hacía llamar Abel Montes de Oca funcionario de ONPE pedía comunicarse urgente con el abogado Martín Belaunde.

 

El supuesto funcionario de ONPE le informó a la secretaria de Martín Belaunde sobre los últimos resultados de ONPE que no eran una novedad porque éstos estaban colgados en el portal de internet. Días después la misma persona sospechosa vuelve a llamar al estudio Martín Belaunde pero esta vez no consigue comunicarse con el actual congresista ni con su secretaria.

 

En el tercer intento el impostor llama a la casa de Belaunde y después del saludo protocolar con la esposa del congresista, logra por fin comunicarse con él. El congresista escucha atentamente a su interlocutor y le hace algunas preguntas.

 

Presuntamente el supuesto funcionario de la ONPE tanteaba si Belaunde podria pedirle ayuda, el congresista simplemente agradece los datos y su interlocutor dice que está presto a servirlo si fuera el caso. Belaunde asegura que desde el primer momento tuvo desconfianza sobre la procedencia de esas inusuales llamadas. “Me parecía extraño y no entendía la intervención los datos que me daban eran públicos era una tendencia que era muy marcado y se estaba considerando la tendencia a mi favor”, dice.

 

El congresista comenta: “Son maniobras dolosas delictivas, hechas con el objeto de hacerme caer en la trampa como para que yo dijera oiga usted cómo puedo hacer para asegurarme que gane, bueno eso tenemos que conversarlo, quizás requeriría una forma de ayuda no tan simbólica pero cómo yo no dije eso ni pensaba decirlo”. Según los resultados finales de ONPE publicados durante la quincena de mayo, la diferencia de votos entre el candidato Martín Belaunde y Diego Marcos fue de 3mil 303 votos.

 

Según Wilbur Castillo todas las llamadas que se hicieron a Martín Belaunde fueron ordenadas por Ernesto Torres. Tarea que se le habría encomendado a un colaborador de su confianza a quien Castillo logró grabar con una cámara escondida. Aquí el testimonio de quien hizo las llamadas.

“Montes de Oca no se tenía ningún dato, solamente se tenía el nombre, lo sacamos de la página, como entra cualquiera a una página de la ONPE y chapa uno de los nombres y eso lo usa, así fue”, cuenta.

 

Lo que queda claro es que con esta burda artimaña lo que se buscaba era según este colaborador beneficiar al congresista que aparecía como accesitario es decir a Diego Marcos, el hermano del alcalde Ventanilla. Recordemos que Ernesto Torres no sólo figuraba como empleado en la planilla de la región Callao, sino que durante los meses de mayo y agosto del año pasado trabajó para la municipalidad de Ventanilla.

 

Omar Marcos, alcalde de Ventanilla, negó tener relación con el caso. “De ninguna manera, no sólo lo rechazo de manera categórica. Yo estoy seguro qué cómo va avanzando el MP se encargaran de ver a quienes”, sostiene.

 

“Díganos mi hermano ha quedado como accesitario y todo haría a apuntar que quien se podía beneficiar con este hecho es mi hermano pero repito ese audio es falso. En esa época ya prácticamente en el mes de abril ya estaban definidas esas elecciones y tercero, yo en ese momento no tenía un vínculo con esas personas así que yo debo entender que era parte de sus estrategias para la emboscar o hacer un político por ahí” se defiende Marcos.

 

El alcalde Marcos rechaza cualquier participación en este grave hecho y en su defensa asegura que Ernesto torres ingresó a laborar en su comuna desde mayo del año pasado, es decir cuando ya se conocía que Martín Belaunde era virtualmente un congresista electo.

 

Por su parte el funcionario Abel Montes de Oca de la ONPE mostró su indignación al conocer que su identidad fue suplantada. En esta historia de chuponeo, intrigas, suplantaciones y extorsiones, la justicia tiene un rol fundamental para establecer no sólo quienes eran los operadores de esta organización, sino sobre todo quien o quienes financiaban estas ilícitas actividades.