Mujeres del mar, el aire y la selva: lideresas en pandemia

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Su día debe ser todos los días. Diana García, mecánica de la FAP; Judith Nunta, lideresa shipiba; y Helen Huambo, la oficial más antigua de la Marina, son valientes e imprescindibles ejemplos de la lucha contra la COVID-19 en el Perú. Ellas han salvado muchas vidas en todo este año transcurrido.

Diana García Velásquez (37) es la primera ‘Load Master’ de la Fuerza Aérea del Perú; Judith Nunta Guimaraes (38) es una lideresa del pueblo shipibo, madre de 4 niños; Helen Huambo es la oficial más antigua de la Marina de Guerra del Perú.Un día, las tres descubrieron que las cosas que las separan son las que más las unen: la empatía. Estas mujeres, impulsadas por un admirable espíritu solidario, son fundamentales en la lucha cotidiana contra la COVID-19 en el país.

Hoy es un 8 de marzo único, en pandemia, lleno de desafíos y también de logros no siempre visibilizados que están contados por sus protagonistas: las mujeres.

El límite es el cielo

“Desde que comenzó la pandemia hemos realizado muchas misiones aeromédicas, trasladando oxígeno y a pacientes infectados con coronavirus”, dice Diana, la primera mecánico mujer de aviones Zlin, Tucano, KT-1 y ahora del Spartan.

Es técnico de tercera, pero como ella cuenta, a la temprana edad de 5 años ya miraba al cielo soñando ir en uno de esos aviones que veía despegar.Con 19 años de servicio ha cumplido su sueño. “El límite es el cielo”, nos dice. Ella es considerada el ‘tercer ojo’ de la cabina y sigue el flujo de los pilotos.

Diana se niega a pensar que ser una mujer vaya a frenarle realizar una misión aérea.

“Todos los días tienen algo que los hace únicos. Así hemos salvado muchas vidas”.

Sin darse cuenta, se está convirtiendo en una de esas mujeres que están luchando y avanzando por los derechos de la mujer.

Voz de la mujer indígena

Para evitar el contagio por el coronavirus, la lideresa shipiba, Judith Nunta Guimaraes, representante del Programa Mujer de la Organización Regional Aidesep-Ucayali-Orau, habría podido optar por interrumpir sus visitas a las comunidades nativas y encerrarse en casa.

“No he tenido el valor de abandonar a mis hermanos indígenas”, cuenta. “Hay que estar pendientes todos los días de los enfermos”, agrega.

Desde la comunidad San Rafael, en Masisea, asegura que ante la precariedad del sistema de salud en sus pueblos “hemos recurrido a las plantas medicinales para frenar esta enfermedad”.Dice que la muerte por coronavirus del líder Silvio Valles Lomas, el año pasado, ha tenido un efecto colateral muy doloroso para la vida de los indígenas.

Pero, como una líder, ha prevalecido su sentido de la responsabilidad: “¿Cómo podría abandonar nuestras comunidades tan afectadas por el virus?”.

“Como mujeres indígenas ahora estamos confinadas, ya no queremos más muertes, más pandemia. Han fallecido muchos de nuestros padres, hermanos”, reflexiona.

En la amazonía también destaca Yesica Patiachi, una líder del pueblo indígena Harakbut (Madre de Dios), quien ha sido nombrada representante de la Red Eclesial Panamazónica, encabezada por el cardenal Pedro Barreto. Ella es docente bilingüe, pero desde muy niña viene aportando a la preservación cultural de su pueblo.

Valor y fortaleza

La comandante de navío, Helen Huambo Chávez, es la oficial más antigua de la Marina de Guerra. Su especialidad es la ingeniería industrial, pero durante 13 años se desempeñó en control de calidad y el apoyo logístico que impulsó ha sido fundamental para el personal de la sanidad y enfermería.

La participación de la mujer naval en la primera línea de batalla contra la pandemia, conformando el Grupo de Tarea 22, es destacada en las operaciones contra la COVID-19. “Se realizaron acciones de patrullaje a pie, motorizados y a bordo de las unidades guardacostas”, dice.

Al declararse la emergencia sanitaria, las enfermeras demostraron ser ejemplo de valor y fortaleza, sirviendo en las distintas salas críticas en el Centro Médico Naval. “Todas arriesgando su vida y salud para servir a pacientes vulnerables, pero con la moral siempre en alto, demostrando resiliencia ante la adversidad”, afirma.

En el Perú hay 16 millones de mujeres

La igualdad de género está ganando protagonismo. En el Perú, más de 16 millones 640 mil mujeres (50,4% de la población total) celebran hoy su día.

Según el INEI, de cada 100 personas ocupadas, 44 son mujeres. El 42% está en actividades de servicio; 26,1% en comercio; 21,5% en agricultura, pesca y minería; el 8,0% en manufactura; el 1,9% en transporte y comunicaciones y el 0,6% en construcción. El 38,8% son asalariadas.

La participación de mujeres en política y cargos directivos se incrementó. En el Parlamento, el 26,2% de los 130 congresistas son mujeres, mientras que en los 1.862 alcaldías 90 están en el cargo. Además, 31 de cada 100 hogares son dirigidos por mujeres.