Miguel Brenner el pintor huaralino que obtuvo beca internacional

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MIGUEL BRENNER, es un pintor pintor huaralino es hijo de don Luis Brenner Salas y de doña Antonia Escobar. Fue criado a partir de los 2 años en la ex hacienda Pasamayo a orillas del río Chancay, por don Rufino Escobar Marin y doña Cirila Heredia Palomino, naturales de Ayacucho, abuelos maternos, y don Luis Brenner Sanoni y doña María Salas fueron sus abuelos paternos.

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En su infancia sus padres por decisión propia, entregan al niño al poder de sus abuelos para que no le faltara la leche de las vacas que sus abuelitos criaban. Es así como el niño crece en el campo. El arte lo deslumbraría por primera vez en las riberas del río Chancay; además los huacos, las cerámicas, despertaban en él una gran curiosidad; preguntaba a sus mayores y le respondían que eran de los gentiles, antiguos moradores.

Desde muy niño, la pintura lo marca para siempre. Al ver un cuadrito en la escuelita fiscal donde lo vio por primera vez, quedó maravillado. Es allí donde todo se inicia. El paisaje de la hacienda, los cerros, el tren que pasaba a, la distancia, los cuentos y las leyendas contadas en las noches oscuras por sus abuelos, fueron creando imágenes en el subconsciente del artista. Su tía Ali, lo trae por primera vez a Lima. Junto a él viaja con su tía Betty –aún pequeños a Lima. Lo primero que pide es ir al Museo de Arte y posteriormente, al circo.

Quedó impresionado por la pintura cusqueña, con sus marcos dorados y sus trazos finos de pan de oro.

Sus primeros profesores de la infancia –no creían lo que dibujaba– le ponían bajas calificaciones y se veía afectado anímicamente. A veces garabateaba en la arena y coloreaba sobre la tierra, o contemplaba la luna y las estrellas al lado de sus abuelos.

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Recuerda el niño que una noche vio en la luna cómo se formaban las imágenes. Y pudo ver que un hombre con barba, le daba un cucharón con algo para comer a un niño. Algo que nunca nadie pudo explicar. Cuando contemplaba las nubes veía formas de animales y fantasías. Tenía el agudo sentido de observación e imaginación.

Tiempo después, otros profesores decían que sería el “mejor” pintor del valle. “Yo respondía en silencio, que sería el mejor pintor del Perú., logró responder en su mente”.

Sus cuadernos los decoraba con letras góticas. Y los pintaba con colores mongoles y con témperas, que eran el asombro de sus profesores. Presagiaron que sería un gran artista.

Ya en la secundaria y siendo joven, estudió dibujo por correspondencia en Modern School Inc de Miami Florida. Culminada la secundaria estudia un año de relaciones públicas por consejo de su padre. Había leído la vida de los grandes artistas. Las miserias que vivieron y la gloria a la que llegaron después de sus muertes. Todo esto lo asustaba, pese a ello decidió estudiar a escondidas en Bellas Artes. Ingresó como un alumno brillante al pasar los exámenes. Y se dijo así mismo, seré pobre, rico o famoso, pero haré lo que más me gusta.

Su juventud, estuvo ligada a la pobreza y su madre y su hermana Mery eran el sostén del hogar. Entonces él tuvo que trabajar de chacarero, criador de pollos, vendedor de zapatos, pintor de casas y nichos en el panteón, para ganarse la vida y poder así estudiar.

PRIMEROS PASOSUna vez ingresado a Bellas Artes era el primero en llegar y el último en salir. Comenzó a estudiar y a copiar a los impresionistas y a los clásicos. Así como a Leonardo da Vinci y a Diego de Velásquez, por cuenta propia. Allí descubrió una gran paleta, colorido y técnica, el arte estaba en sus venas. En la Escuela de Bellas Artes fue un alumno brillante y trabajador. Cuando vendió su primer cuadro a un extranjero canadiense, su madre doña Antonia quedó sorprendida al ver tantos dólares por un cuadro. Decía mucho dinero.

Terminó su educación en Bellas Artes; pero cuando su director Alberto Dávila le prometió la Medalla de Oro en el salón de Actos y no cumplió –cuenta Brenner– le dolió tanto en el alma, y lloró y se emborrachó y decidió rechazar el premio el día de la entrega.

Otro gran reto en su vida es que tenía que trabajar día y noche, y demostrar que el camino era difícil pero no imposible.

 

BECA A FRANCIA. EL SUEÑO EUROPEO

Pintaba sin parar muchas veces con lágrimas en los ojos. Luego vino la beca a Francia. Se hace el concurso –sólo quería un estímulo– tampoco se dio. Otro gran golpe, se dio cuenta que los concursos se daban por amistad y también están dirigidos por los eternos jurados.

La gran beca a Francia la ganó con sudor y talento. Después de tres años de egresado ya estaba en Paris. Su descubridor y galerista Rafael y Malvina Lemor lo apoyaron. Recuerda que la señora Malvina le decía hijo, –eres de los nuestros– moral y económicamente lo promocionaron en la Galería de Arte Camino Brent. Así llegó a exponer antes de partir a Francia y a su retorno.

Antes de partir viajó y expuso en su tierra natal para tener un acercamiento con los niños y su gente que no lo conocían. Expuso en la Feria Agropecuaria Peruano-Japonesa y el éxito fue rotundo. Triunfó en su tierra natal. El señor Oscar Fukuda y otros huaralinos compraron muchas obras, fue el pasaporte para viajar al Paris soñado por todos los artistas latinoamericanos. Ya en Paris, decidió ir a Roma por una semana y se quedó un año, lo atrapó la Capilla Sixtina y su gente maravillosa.

Expuso casi recién llegado una muestra individual sin hablar el italiano. Y el éxito inesperado fue tan grande que lo llevó hasta Florencia y Venecia.

Después de vivir un año en Roma, lo dejó todo. Tenía que ir a vivir a Paris y empezar de nuevo.

En la actualidad, Brenner tiene una variedad de formatos de una serie de obras realizadas durante 37 años como profesional.11226012_1056977144327598_7849072530074251706_n

Ahora usted puede convocar a este gran talento para que lo oriente en decoraciones o adquisición de obras de arte.

Teléfonos: 997160051- 4422302.

Email .miguelbrenner@gmail.com