Marino Morikawa es reconocido como el peruano del día

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Tras recibir la distinción Santiago Antúnez de Mayolo, Marino Morikawa, especialista en temas ambientales, fue escogido como el Peruano del Día por Frecuencia Latina.

Los inicios
Marino Morikawa Sakura es peruano y, esencialmente, provinciano. Nació en Huaral, donde su padre, hijo de japoneses nacido en Perú, inició su carrera de administrador para luego seguir la de traductor profesional. De los colegios del norte chico pasó al Cusco y en 1997 ya estaba en Lima, pues su padre fue convocado por una televisora nipona para la traducción de los sucesos relacionados con la toma de la embajada de Japón en el Perú.

Un sábado por la noche, Marino fue sorprendido con una boleta y una frase: ?Mañana das examen en la universidad?. Al día siguiente dio el examen e ingresó. Y al llegar a su casa, una nueva frase lo esperó a modo de felicitación: ?Esta es tu oportunidad, ahora demuestra lo que eres y puedes hacer?.

Su primer triunfo fue lograr el campeonato nacional de karate universitario, imponiéndose a las delegaciones de otras universidades integradas por tres o cuatro participantes. Él era el único representante de la Universidad Wiener y se impuso, y desde entonces empezó a ganar los torneos locales y nacionales.

Luego vinieron los congresos nacionales de estudiantes de Farmacia. Y otra vez, la delegación que también integraba Marino, ganó el concurso de trabajos de investigación. ?Ganamos dos años seguidos y, para ser la primera vez que participaba la universidad, eso daba una muestra de lo bien que lo estaban haciendo los profesores, las autoridades, todos?, recuerda con entusiasmo.

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Seguir avanzando
Al terminar los estudios universitarios, Marino siguió estudiando, perfeccionándose, buscando nuevos cursos y especializándose. Paralelamente, fue desarrollando su carrera profesional, trabajando en control de calidad para algunas empresas, luego como asesor para otras, hasta que empezó a exportar algunos productos a Japón.

Fue en esta situación como se enteró de la Beca Monbusho, que ofrece el Ministerio de Educación del Japón. Nuevamente se despertó su espíritu competitivo y postuló, junto a otros 700 aspirantes, para lograr las ocho vacantes con beca completa que se ofrecían en la Universidad de Tsukuba para la maestría y doctorado en Ciencias de la Humanidad y Medio Ambiente, en la especialización de Biomasas.

¿Por qué la especialidad? Porque tiene la convicción que el químico farmacéutico no sólo está capacitado para preparar o expedir medicamentos, sino que puede orientarse hacia el cuidado de lo que consumimos, como objetivo esencial para la preservación de la humanidad.

Por ello, cuando comenzó a trabajar en el control de calidad de alimentos, empezó a interesarse en todos los procesos, desde los orígenes de la materia prima hasta el producto final. De allí la especialidad en biomasas, mediáticamente conocida como ?energía renovable?, es decir la utilización o reutilización de los desechos.

Devolver lo recibido
Contra lo que pudiera pensarse, el hecho de ser de ascendencia japonesa no determinó que obtuviera la beca, pues varios de los que ingresaron con él fueron latinos sin antecedentes orientales. Incluso, el año pasado llegaron dos peruanos (de Lima y Arequipa) que tampoco tienen origen japonés. Si bien su conocimiento del japonés como lengua materna le hizo fácil el curso intensivo del idioma que recibió cuando ingresó a Tsukuba, el dominio del inglés fue fundamental para obtener la beca (pues la mayoría no ingresa por no aprobar el examen TOEFL) y ahora lo es para las clases y proyectos que realiza con sus demás compañeros.

En Tsukuba, Marino está investigando sobre el tratamiento de aguas residuales para su reutilización, especialmente los desechos de la industria alimentaria, lo que implica, además de tratar las aguas, generar energía a partir de ese proceso.

Y (otra vez), tanto la maestría como la tesis en la que trabaja fueron motivadas por su país; porque sabe que con el conocimiento aplicado se puede ayudar a mejorar la calidad de vida.
Terminada la maestría y el doctorado, en 2010, piensa regresar al Perú y desarrollar proyectos en su especialidad, a nivel de gobierno o con instituciones no gubernamentales. ?Ahora tenemos un Ministerio del Medio Ambiente, y espero que haga su trabajo, pero si no, no podemos quedarnos con los brazos cruzados, hay que ver otras opciones?.

El Cielo es el límite
Siempre ha seguido una norma: Lo fácil ya está hecho, lo difícil está por hacerse y lo imposible tomará un poco más de tiempo. Con ella, y con su espíritu competitivo y emprendedor, ha llegado hasta donde está. ?No ha sido fácil, pero se puede?, afirma, ?solo hay que tener determinación y el propósito bien claro?.
Pero aún hay más, luego del doctorado trabajará en lo aprendido, y seguirá estudiando. Seguirá buscando nuevas oportunidades y nuevas disciplinas. ?Quiero avanzar, siempre quiero avanzar más, creo que a eso se refería el Dr. Alcibiades Horna, el fundador de la Universidad Wiener y padrino de nuestra promoción, cuando decía: ?El cielo es el límite?.

Marino Morikawa agradece a su alma mater, a sus docentes y autoridades, en particular a la Secretaria General, la Dra. Dorina Rivera, por haber confiado en él y darle su apoyo desde el principio. Su testimonio es claro y contundente, pues desde la llamada Ciudad del Sol Naciente, en una carta abierta dice: ?Nosotros, los que tuvimos la gran oportunidad de estudiar en la Universidad Wiener, de alguna manera éramos diferentes. Y lo éramos porque éramos comunidad, porque todo el mundo importaba, porque lo importante era formar personas, enseñar a pensar, no sólo adquirir conocimientos sino maravillarse en el ejercicio de aprender, de avanzar hasta convencer a todos de que ¡WIENER ES CIENCIA!?.

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Eso es lo que aconseja a los alumnos de su alma máter, a que dediquen su esfuerzo al conocimiento, a la investigación y la ciencia, a que vean a su alrededor y abran su mentalidad; salir, estudiar y capacitarse en otros lugares es una buena forma de lograr la integridad y estabilidad emocional, ?Sí, se puede estudiar en otros lugares, pero eso sí, no debemos olvidar de dónde venimos y de la gratitud hacia nuestro origen?.
Por eso es que Marino, o ?Nito? como lo recuerdan sus amigos, hoy es el peruano que, sin ninguna vergüenza y con mucho orgullo, lleva todo el mes de julio su escarapela en Japón; que habla del ceviche, de la cancha y el choclo en sus tardes de tertulia con profesionales de todo el mundo, y que al finalizar sus exposiciones y presentaciones de trabajos o investigaciones, coloca como última imagen el mapa de su país con una gran inscripción: ?Gracias Perú?.