Madre de Dios: el Estado inicia control del ingreso de insumos para la minería

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Se inauguró el primer complejo especial de fiscalización en Mazuco. Allí actuarán la Sunat, el Ministerio Público y la Policía Nacional.

La Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (Sunat) inauguró ayer el primer complejo especial del país para evitar el comercio ilegal de combustibles y el desvío de insumos químicos para las mafias de lavadores de oro.

Este puesto de control, que cuenta con el apoyo del Ministerio Público y la Policía Nacional, controlará y fiscalizará el ingreso de camiones y cisternas que transportan toneladas de combustibles e insumos químicos, como mercurio y cianuro, que van a las provincias de Tambopata y Manu.

Justamente, esas localidades son los principales centros para la minería ilegal, especialmente para la extracción de oro en la deforestada selva de Madre de Dios.

El Complejo Interinstitucional de Lucha contra el Crimen (Coincri) fue instalado en la única puerta para ingresar a Madre de Dios desde Cusco y Juliaca: la localidad de Mazuco (Inambari), en plena carretera Interoceánica que conduce a la frontera con Brasil.

Lea más sobre este tema en la edición impresa de hoy de El Comercio.

EDITORIALES DE EL COMERCIO
El Comercio ha dedicado varias páginas en los últimos años para combatir este acto ilegal. Estas son algunas editoriales al respecto:

21/2/2011
“Luego de la destrucción de las dragas, se requieren otras medidas que, en principio, no costarían mucho, sino solo gestión… Hablamos de controlar el consumo de insumos como el mercurio utilizados por la minería informal”.

3/3/2011
“No puede permitirse más contaminación con mercurio, que aparece en cantidades mortales en el organismo de los pobladores”.

20/2/2012
“Los mineros ilegales depredan ríos, destruyen bosques y contaminan sin control [y sin siquiera pagar impuestos] en 13 regiones del Perú, librados totalmente de las regulaciones y fiscalizaciones de control ambiental que sí alcanzan a los mineros formales. Y todo ello, con el elocuente silencio de los supuestos defensores del ambiente”.