Linda Lecca, previo a su regreso al ring: «Daré un paso al costado cuando me corone con el título mundial por segunda vez»

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Linda tiene dos personalidades. La primera, es tranquila, bromista y cariñosa. Habla despacio, lleva el cabello suelto, usa lentes de medida y tiene mirada dulce. La segunda, en cambio, es ruda. Lleva una cola alta, el ceño fruncido y no le interesa caer bien. La primera, tiene amigos. La segunda, rivales.

Linda tiene dos personalidades, pero metafóricamente, porque no padece de ningún trastorno. Es, más bien, la manera en la que ella misma define la diferencia entre la forma en la que se comporta en el día a día y dentro de un ring de box.

Estás de vuelta, ¿no?

Sí. Este sábado 2 de julio, en una competencia internacional. Estaré no solo yo, sino también compañeros como la ‘Pantera’ Zegarra y Rocío Gaspar. Vamos a estar compitiendo en pelea internacional, en El Cancherín de San Antonio de Huarochirí. Mi rival es ecuatoriana. Se llama Erika Cedeño.

¿Hace cuánto no compites?

Voy a subir al ring después de cuatro años. Para mí, es una gran emoción. Si bien son cuatro años sin competir, no dejé de hacer mis actividades deportivas. Ahora se viene esta pelea que, para mí, es importante porque, de ganar, me daría chance de pelear el título a futuro.

¿Por qué estuviste tanto tiempo fuera? ¿Únicamente por la pandemia o por otros motivos?

Voy cuatro años sin actividad porque decidí darme un descanso, pero ese descanso se alargó con la pandemia. Se pasaron cuatro años en un abrir y cerrar los ojos. Quería descansar, me parece que descansé demasiado.

¿Y alguna vez pensaste en no volver?

Siempre estuve segurísima de que quería volver. Todavía no pienso colgar los guantes. Un par de añitos más y doy paso al costado, cuando me corone por segunda vez con título mundial. Hay tantos jóvenes, chicos y chicas, que necesitan tener referente. Es bueno, porque motiva a la juventud. El deporte es salud, te disciplina la vida, te hace ser mejor ciudadano. Hay que fomentar el deporte. 

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¿Cómo es Linda Lecca fuera del cuadrilátero?

Soy como cualquier chica. Me gusta escuchar música, maquillarme, estar en la cocina, me gusta leer, ver tocumentales. De todo un poquito.

¿Cómo nace el gusto por el boxeo?

Viene de familia, de padres, abuelos y primos. Me motivaron desde tan chiquita, que no me quedó de otra. A los cuatro años ya me enseñaban qué era el boxeo.

O sea, en el nido nadie se podía meter contigo…

De verdad que sí, pobres mis compañeritos, los agarraba como pelota.

Fuera de bromas, ¿has tenido que implementar tus conocimientos en boxeo fuera del ring?

Gracias a Dios, no me ha pasado nada, ni he tenido que demostrar lo que sé. Igual, si es de vida o muerte, uno tiene que sacar la defensa personal. Más en la actualidad, que te roban por nada. Es preferible ir con tranquilidad, pero, si hay alguien que te pueda auxiliar, mucho mejor.

Igual, entiendo que no has pasado por ese escenario, ¿no?

No soy de pelearme en la calle, solo subo al ring con los guantes.

¿Y eres de pelearte de boca? Porque uno pensaría que los boxeadores son personas rudas…

Me parece que tengo dos personalidades. Eso me han dicho. Una como me ves, así, tranquila, pasiva, cariñosa, pero cundo subo al ring o tengo que entrenar o competir, me vuelvo otra persona, no sé por qué.

¿Eres de verte en videos?

Sí, de vez en cuando trato de mirarme para ver qué me falta mejorar, qué cualidades refuerzo y en qué debo mejorar técnicamente, ataque o contraataque… me autoanalizo siempre.

¿Y te reconoces en esos videos?

Me sorprendo. Digo «Asu, ¿soy la de ahí? No puede ser». En ese momento no siento los golpes, pero una semana después analizo y digo «Tengo cara de mala, wow».

¿Alguna vez tus papás te dijeron que te retires?

Al contrario. Es mi papá el que me llevaba a las academias y quien me motivó muchísimo. No tuve negativa por parte de mi familia. Él me llevó a un gimnasio, la Casa del Boxeador, en Argentina. Ahí estuve dos años, a los 11. El entrenador dijo «Veo muchas cualidades en su hija y aquí es recreativo. Le recomiendo que la lleve a la Federación de box para que haga una carrera amateur y, por qué no, profesional. Enseguida, al otro día, mi papá me llevó. Tuve el apoyo de mi papá y mi mamá. Una o dos veces me quise retirar, pero tuve la negativa de mi padre. Quería que siga.

¿Ni siquiera por posibles lesiones?

Es un deporte fuerte y arriesgado, pero tras tantas peleas, ya lo he acostumbrado a verme ganar, a verme triunfadora. Obviamente, tengo golpes y cortes, pero es la pasón que tienen ellos y yo por el deporte. Tengo más de 20 años de carrera y voy a seguir hasta que Dios me dé vida deportiva, porque esto se llama vida deportiva. De ahí, me pondré a estudiar en la universidad. Quiero una carrera y un montón de cosas más que, por motivo del deporte, no puedo porque hay que estar en constante entrenamiento, hasta domingos. Hay muy poco descanso.

¿Qué quieres estudiar?

Quiero ser licenciada en deporte. Me gusta enseñar. Soy instructora en boxeo y me quiero especializar. Si bien soy campeona, siempre es necesario tener tus estudios de por medio.

Al salir del colegio, ¿estudiaste algo o te dedicaste de lleno al box?

Estudié hasta tercer año de instrumentación quirúrgica en Argentina, para sala de operaciones. Me gustó el área de salud, pero, por mis constantes viajes, paraba (de estudiar) tres, cuatro, cinco meses. No agarraba la ilación en los estudios, no iba a la par. Dije no, o hago una cosa bien o hago dos a medias.

¿Cuánto tiempo viviste en Argentina?

Vivi 18 años.

Pero no se te pegó el dejo, ¿no?

Sí, bastante, pero ya se me fue. Ya (hablo) más neutral. Antes decía «Dale, che, vamos». Ya no está la che. Ya más peruana.

¿Qué aconsejarías a quienes te siguen?

Que sigan sus sueños, que no decaigan, porque todo es difícil, no solo en el deporte. Que escuchen mucho a sus padres. Les aconsejo que terminen sus estudios, que sean profesionales, que sepan defenderse económicamente. Ese es mi principal consejo: que estudien y, a la par, practiquen algún deporte porque es bueno para liberar la mente y la salud. Y, si quieren tenerlo como profesión, en el caso del boxeo, adelante. Es un deporte sacrificado, pero que trae muchas alegrías. Es de corto plazo.

¿Se puede vivir del box?

Si llegas a sr campeón, sí. Si no, no, vas a ser uno más. Tienes que legar a lo más alto para ver los resultados.

¿A qué te dedicaste durante la pandemia?

A la par, yo me dedico a las ventas. Tengo negocios de naranjas, tengo unos departamentos en Trujillo que alquilo. De ahí saqué y también di clases virtuales por zoom. Ya ahorita no, porque la gente está yendo presencial. Tengo academias en Lince y Trujillo: cuadra 15 de Av. Petit Thouars y, en Trujillo, en La Esperanza, está mi padre dando clases. Estoy trabajando en lo que me gusta.

Una invitación a tu pelea de este sábado…

Que se prendan a ver, va a ser transmitida vía televisión (Best Cable). Si no, vamos a estar en Jicamarca, a 35 minutos de Lima. La entrada va a ser libre, nada más lleven su carné de vacunación. El evento es a partir de las 6 de la tarde. Va a haber boxeo, música, show, recreación.