Mujeres de Cañete, emprenden sus propios negocios

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Belén Valenzuela, responsable del departamento de Cooperación Internacional de Fundación del Valle, ha estado recientemente en Perú para comprobar el estado del proyecto de desarrollo integral de la mujer de escasos recursos que se desarrolla en colaboración con Condoray, socio local de la Fundación, en Cañete, Perú.

Actualmente, en el marco de dicho proyecto, se llevan a cabo diferentes iniciativas tales como la construcción de escuelas o el impulso de actividades para la protección del medio ambiente, como puede ser la generación de espacios verdes. Asimismo, se potencia la figura de las promotoras rurales, mujeres líderes de las comunidades que reciben capacitación en liderazgo, desarrollo comunal y talleres específicos sobre vivienda, salud, nutrición o saneamiento ambiental. Cada semana la formación que reciben la replican en los locales comunales para compartir sus conocimientos con el resto de mujeres de su comunidad.

Por otro lado, se realizan jornadas formativas para la mujer en las que se incluyen la asesoría jurídica para impulsar la creación de microempresas. Concretamente, 228 mujeres reciben en la actualidad capacitación sobre gestión de empresas en el Centro de Formación Empresarial para la Mujer, de Condoray. Durante el viaje, Belén ha tenido la oportunidad de conocer en primera persona las historias de algunas de esas mujeres, como Diana Isabel Campos, propietaria de la pizzería ‘La Veneciana’.

En estos cursos, Diana aprendió a diseñar su imagen de marca y a emprender una estrategia de negocio que le permitió fundar su propia pizzería el 15 de diciembre del 2010. Desde su inauguración, Diana ha logrado incrementar sus ventas mes a mes y ha podido ofrecer trabajo a dos personas.

Una historia similar es la de la Juana Torres. Antes de inscribirse en el programa de asesoría, Juana era propietaria de dos vacas que le permitían vender leche a un número reducido de clientes. Más adelante incrementó el número de vacas hasta veinte y comenzó a producir otros productos como queso, yogurt y mantequilla de manera artesanal.

Tras ingresar en el curso, Juana aumentó el número de ganado y logró estandarizar sus procesos de producción. Ahora posee 45 vacas y cinco burros que le facilitan el transporte del forraje del ganado. La variedad de frutas frescas naturales del Valle de Cañete, le permite producir yogurt de distintos sabores como fresa, guanábana, durazno o piña. La comercialización de sus productos lácteos se hace ahora bajo la marca comercial de ‘La vaquita’. Todas estas mejoras, le han permitido incrementar el número de ventas de 200 kilos de queso a 800 kilos y el yogurt de 300 litros a 800 litros, y tiene proyectado instalar una tienda dentro de su casa de modo que pueda aplicar sus conocimientos en la atención al cliente.