Las industrias del futuro

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Si tuviéramos que elegir un factor común entre las principales potencias económicas de la actualidad, sería su capacidad de adelantarse a las tendencias de una época e invertir en la investigación de potenciales industrias del futuro.

Sucedió así con la India y Japón, países que hoy ven el fruto de la inversión en tecnología realizada durante finales del siglo XX. Ellos apostaron y ganaron.

Algo muy similar nos dice el “padre del management” Peter Drucker, cuando comenta en su obra “En Tiempos de desafíos – tiempo de reinvenciones”: “Necesitamos nuevos empresarios que puedan iniciar negocios al margen de las compañías establecidas. Necesitamos gente como Honda, como Morita Akio de Sony, y muchos otros: la gente que creó la economía y la sociedad japonesa de hoy, y que lo hizo levantando empresas al margen del sistema existente. También es necesario que incorporemos a las empresas existentes la capacidad de innovar”.

Para cuando escribió este libro, Drucker ya había llegado a sus conclusiones. Hacía 22 años, cuando publicó Innovation and Entrepreneurship (Innovación y espíritu emprendedor), el austriaco-nortemaericano planteó: ¿cómo puede ser que en Estados Unidos, entre 1965 y 1985 (con inflación, crisis del petróleo, despidos masivos en el Gobierno y en algunas industrias) se crearan 40 millones de empleos nuevos? La respuesta, por supuesto, estaba en el título.

Siguiendo el razonamiento de este teórico del management por excelencia, se necesitan más emprendedores para lograr resultados extraordinarios en los mercados, a pesar de las crisis y de las ineficiencias estatales. Y si además estos emprendedores surgen de las áreas con mayor potencial futuro, más cerca se estará de lograr sus objetivos.

Grandes nichos e innovaciónSi bien Drucker insiste mucho en el rol clave que juegan los emprendedores, le asigna igual importancia a la innovación que se genere dentro de las empresas establecidas ¿Existen hoy sectores donde se estén generando procesos de innovación dinámicos?

Nanotecnología

Varios expertos como Alan Shalleck predicen una fase de masivo crecimiento para la «nanoindustria». Al parecer, la que hace pocos años era una emergente industria va alcanzando progresos relevantes y avanzando hacia su madurez.

En efecto, cada vez día aparecen nuevas aplicaciones, nuevos empleos con más recursos humanos que eligen este campo como profesión principal y se han acelerado las perspectivas de comercialización de ciertos productos.

Aunque se reconoce que la nanotecnología todavía no está madura, sin embargo, se sostiene que está entrando en su adolescencia; esto es, años en los que se va a caracterizar por un rápido, desigual y masivo crecimiento; incrementos en la productividad y la adquisición de una «sabiduría» creciente.

Según Shalleck, hoy es evidente que las inversiones tanto de fondos gubernamentales y de empresas de todo el mundo están empezando a dar resultados tangibles. Muestran el anuncio de un creciente número de descubrimientos y de excitantes noticias que están ocurriendo en el sector de la nanotecnología casi a diario.

Lo cierto es que la industria tiene una base real tecnológica, productos reales, en mercados reales, con un alto coste de entrada y una sólida protección intelectual, y se trata de una buen nicho para invertir a nivel gubernamental.

TIC’s

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) son otro claro ejemplo de un sector industrial por el que vale la pena apostar grandes cantidades de dinero. Las TIC’s son el mejor elemento transversal de modernización e innovación de nuestra sociedad. Gracias a su efecto multiplicado, estas empresas permiten capacitar a las personas, mejorar la eficacia y eficiencia del sector público y reducir las cargas administrativas y mejorar la competitividad del sector privado. Además, se está transformando en un actor muy importante dentro del sector educacional.

Entre las posibilidades que ofrecen las TIC, hay dos destacables, por sus implicaciones para el fomento de una nueva industria digital: el software libre y el gobierno abierto.

El primero permite la cooperación en TIC, la posibilidad de pequeños empresarios, la reutilización de componentes y evita la monopolización del mercado. Además, con el software libre se potencia un nuevo modelo de negocio para la industria TIC local propia, basado en servicios, y por tanto de más valor añadido para nuestras empresas.

Por otra parte, el “gobierno abierto” supone, la liberación de datos públicos (no sujetos a protección de privacidad) y su puesta a disposición para ciudadanía y empresas. Con esto se consigue un primer objetivo político que es mejorar la transparencia  y la confianza.

Como ejemplo, se puede destacar el caso de Estonia, un pequeño país de apenas 1,4 millones de habitantes en el noreste de Europa y que sorprende por el desarrollo que ha tenido en los últimos años.

A partir de una circunstancia política como fue la caída de la Unión Soviética, los estonios llegaron a la conclusión de que si bien ya eran un país independiente, su nivel de vida se encontraba aun muy lejos del de sus vecinos nórdicos. Es así que decidieron trazar un plan estratégico a largo plazo. Hoy Estonia se encamina a paso firme a convertirse en una sociedad prospera y de avanzada.

Las TIC han jugado un papel fundamental en este proceso, permitiendo al país ganar un lugar de creciente privilegio en el concierto de las naciones más modernas, ya que invierte alrededor del 1% de su presupuesto nacional en el desarrollo de la sociedad de la información.

Entre las empresas de mayor éxito generadas en el país, se encuentra Skype.