La investigación como bisagra entre economía y salud

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La pandemia evidenció que la industria farmacéutica y la investigación en salud tienen un enorme peso en la estabilidad de la economía.

También ha propiciado debates sobre el propio proceso de investigación, sus conquistas, lagunas y claroscuros en cuestiones de acceso, precios o transparencia. Ahora que el temporal amaina, los actores clave de este complejo sector reafirman sus posicionamientos.

Un ejemplo es el caso de España, donde un tercio del total de la inversión en I+D se dedica a la salud. Según expertos, dicho porcentaje ocupa un buen lugar como referencia internacional en ensayos clínicos de medicamentos.

Así, el pasado miércoles, el presidente de Farmaindustria, Juan López–Belmonte, defendió que el país “tiene el potencial para convertirse en uno de los países líderes en materia de investigación de medicamentos en todo el mundo”.

El director de la empresa animó a realizar una apuesta decidida por la investigación biomédica para atraer más inversión internacional. Al mismo tiempo, dijo que servirá para reforzar la calidad del sistema de salud. Así lo dijo en una comisión de Ciencia, Innovación y Universidades del Congreso de los Diputados.

Según expuso, “hay muchos aspectos que apuntalar y cambios que hacer para adaptarlo a las nuevas necesidades -aseveró-. Y la investigación es crucial, sirve como bisagra entre la economía y la salud. No se puede concebir un sistema sanitario moderno y de calidad sin una robusta actividad investigadora, especialmente en el campo clínico”. Hoy hay en España en marcha unos 3.500 ensayos clínicos de medicamentos, en los que participan más de 130.000 pacientes.