La historia de Faith

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Algunas perras, al notar que una de sus crías recién nacidas tiene una enfermedad o un mal, o acaso la ven como la más débil de la camada, suelen dejar de darle cuidados necesarios para la supervivencia. Si bien no siempre es así, cuando lo hacen, lo hacen hasta que su cría incluso muera.

Las personas que adoptaron a Faith (en español, ‘Fe’) decidieron separarla de  su procreadora, la que al parecer ya la había descartado de sus cuidados. Faith nació con un mal congénito y solo desarrolló tres piernas -su única pierna delantera creció deforme, y al cumplir siete meses, le fue amputada-. La recomendación que sus nuevos amos recibieron de los veterinarios fue ‘ponerla a dormir’.

La familia nueva de Faith le ofreció todos los cuidados posibles. Con una cuchara embardunada en mantequilla de maní, estimularon a la perrita para que pudiera levantarse con sus patas traseras en busca de esa comida. Con otros incentivos por el estilo, lograron que Faith se movilizara solo con sus piernas traseras.

Faith ya tiene 11 años. Esta historia nos habla de una familia cuidadosa que quiere a una perra, pese a todo, y se organiza para ello. También nos cuenta de un animal bípedo que no se amilana ante la diferencia y esa aparente discapacidad, porque su energía solo demuestra esfuerzo y jovialidad.

Como suele ocurrir con las historias de amor y esperanza, la historia de Faith fue rentable. With a little Faith y Faith Walks son los títulos de los dos libros que recogen el caso. La familia apoyó a muchas fundaciones y organizaciones con la figura de la perrita, que  aún sirve de inspiración para muchos. Según la familia, Faith pasó a ser una figura pública no solo en Estados Unidos.

Ni la procreadora, ni el veterinario que recomendó la eutanasia pudieron detener lo que este perro significa para su familia, y para todo aquel que empieza a conocer su historia. Según la web oficial de la perrita, la familia ha decidido sacar a Faith del ojo público a sus 11 años.