¡Emotivo! La espectacular ceremonia de inauguración de los Juegos Panamericanos

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XVIII Juegos Panamericanos | Lima la gris se llenó de color. Fueron 280 horas de ensayo para que pase. Poco más de 11 días, si las contamos de corrido. 280 horas para elaborar un show artístico que nos hizo sentir, mediante figuras, paisajes y bailes típicos, orgullosos de ser peruanos, a solo dos días del 198 aniversario de nuestra independencia.

Afuera, miles de personas hacían cola para, como si se tratara de la puerta de embarque de un aeropuerto, pasar las medidas de seguridad respectivas y, así, ingresar al recinto más importante de Perú, el Estadio Nacional.

Ya dentro, un imponente, colorido y moderno escenario de más de 20 metros de alto y 35 de ancho, con forma del Nevado Pariacaca -montaña sagrada de Lima-, mostró distintos escenarios de nuestro país, mientras 1933 personas -1860 voluntarias- se encargaban de realiar, bailando y recreando figuras, un show que bien reflejó las 280 horas de ensayo.

Pero la fiesta, esa de la que tanto se habló en la previa, se vivió totalmente durante la presentación de las delegaciones. Los más de 30 mil espectadores no solo cantaron y aplaudieron al ritmo de las variadas canciones de fondo -cumbia, zamba, rock, huayno, saya, entre otros ritmos-, sino también recibieron con diferente emoción a Uruguay, Venezuela y, por supuesto, Perú. Al ritmo de Cariñito, y con el público ya de pie, los nuestros nos hicieron vivir verdaderamente una fiesta. Y el show, 280 horas ensayado, sumado a la tecnología led del escenario se encargó de convertir a Lima la gris en una Lima de colores.

Emotivo

La ceremonia de inauguración de los Juegos Panamericanos tuvo dos varios momentos emotivos, que pusieron vidriosos los ojos a más de uno. El primero fue cuando cantó Juan Diego Florez en dúo con Chabuca Granda. Luego, cuando vimos aparecer al exvoleibolista Lucha Fuentes, medalla de plata en los Juegos Panamericanos San Juan 1979, seis veces campeona sudamericana y cuarta en el mundo en Japón 1967, en el Estadio Nacional. Ella le cedió la posta a Cecilia Tait, quien fue la encargada de prender el pebetero.

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