Gander: Este aeropuerto canadiense albergó a 7.000 personas el 11S

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(CNN) — Acantilados escarpados y bosques verdes, planas extensiones de campo que se funden en aguas agitadas de color cobalto y la misma probabilidad de ver un alce que a una persona.

Bienvenido a Gander, en Terranova, Canadá. Es un lugar poco probable para un aeropuerto internacional, pero el extremo noreste de esta isla rocosa canadiense es uno de los destinos de aviación más importantes del mundo.

Desde aquí, los aviadores británicos Alcock y Brown se embarcaron en el primer vuelo transatlántico sin escalas del mundo y Amelia Earhart inició muchos de sus viajes pioneros.

De estos inicios de los vuelos surgió un aeropuerto y, a mediados de siglo, por los pasillos del Aeropuerto Internacional de Gander pasaban miles de personas. Gracias a su ubicación en el océano Atlántico, entre Europa y América del Norte, el aeropuerto era la parada perfecta para el reabastecimiento de combustible de las aeronaves anteriores a los motores de reacción.

Gander supervisó el movimiento de los aviones aliados que volaban a Europa durante la Segunda Guerra Mundial y más tarde acogió a los aviones de toda la Unión Soviética, a los que se les prohibía aterrizar en suelo estadounidense.

Y en los últimos años, el aeropuerto de Gander ha tenido un papel protagonista en el Broadway neoyorquino y en el West End londinense gracias al musical “Come From Away“, un espectáculo premiado con un Tony que describe cómo Gander se convirtió en un refugio para unos 7.000 pasajeros de aviones desplazados cuando se cerró el espacio aéreo de Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001.

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Una versión en video del espectáculo se estrenará internacionalmente en Apple TV+ el 10 de septiembre de 2021.

Hoy en día, el aeropuerto es más tranquilo que en su época de esplendor, pero con su glamurosa terminal de mediados de siglo y su increíble historia, se ha convertido en un punto de interés para los turistas de la aviación y los aficionados a los musicales, deseosos de conocer el lugar real.

Historia insólita

Los aeropuertos más concurridos de la actualidad son centros de transporte que dan servicio a bulliciosas metrópolis o a estados en expansión, piensen en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles o en el de Tokio Haneda, estos aeropuertos surgieron de la demanda de viajes.

Gander, donde viven hoy menos de 12.000 personas, tiene un origen ligeramente diferente.

El residente local Jack Pinsent, que nació durante la Segunda Guerra Mundial y ahora dirige la Sociedad Histórica del Aeropuerto de Gander, dijo a CNN Travel en 2019 que recuerda cuando la ciudad ni siquiera existía.

Su padre trabajaba en el aeropuerto, inaugurado en 1938, y la familia vivía en edificios del lugar.

Durante la guerra, Gander se convirtió en un centro militar que transportaba aviones a través del Atlántico para ayudar al esfuerzo bélico. En tiempos de paz, con el auge de la aviación y la generalización de los viajes intercontinentales, Gander se convirtió en una parada de reabastecimiento de combustible para los aviones comerciales.

El aeropuerto de Gander es uno de los más importantes del mundo, pero es posible que nunca hayas oído hablar de él.
Cortesía de la Sociedad Histórica del Aeropuerto de Gander

Las principales compañías aéreas de la época, como Pan Am y BOAC (precursora de British Airways), ofrecían servicios transatlánticos regulares a través de Gander. Pronto el aeropuerto recibió 13.000 aviones al año y un cuarto de millón de pasajeros.

A finales de los años 50, la ciudad de Gander creció en torno al aeropuerto para acoger al creciente número de trabajadores. La aviación estaba en el ADN de la ciudad desde el principio: las calles llevaban el nombre de famosos aviadores como Charles Lindbergh y casi todos los residentes tenían algún vínculo con el centro de transporte.

Sin embargo, la terminal del aeropuerto no ha cambiado mucho desde sus primeros días militares.

“Para mucha gente, éste era el primer y único lugar en el que aterrizaban en Canadá”, dijo Pinsent. “El gobierno de Canadá decidió que no estábamos dando una buena impresión del país cuando entraban en un viejo hangar de la Segunda Guerra Mundial, así que decidieron que construirían una nueva terminal, pero lo harían de forma muy artística”.

La reina voló a Gander para inaugurar la nueva terminal modernista y elegante, el epítome de la elegancia de mediados de siglo, con muebles de aclamados diseñadores como Charles y Ray Eames, y Jacques Guillon.

Su construcción costó la impresionante cifra de US$ 3 millones.

Un llamativo mural adornaba las paredes de la terminal, abstracto y colorido, titulado “El vuelo y sus alegorías”, obra del artista canadiense Kenneth Lochhead.

Los aviones siguieron atterizando en Gander. La primera vez que los Beatles aterrizaron en suelo norteamericano fue en Terranova, no en Nueva York, y todo el mundo, desde Marilyn Monroe hasta Fidel Castro, pasó por los pasillos modernistas del aeropuerto.

Tiempos de cambio

Un IL62 soviético de Aeroflot en Gander alrededor de 1974.
Cortesía de la Sociedad Histórica del Aeropuerto de Gander

El motor a reacción revolucionó los viajes. De repente, no era necesario reabastecerse de combustible y las rutas aéreas ya no pasaban por Gander y se dirigían directamente a Estados Unidos.

Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XX, el aeropuerto siguió teniendo mucho trabajo.

Para entonces, Pinsent trabajaba como controlador aéreo, una época que recuerda con cariño.

“Era un ambiente estupendo en cuanto a la moral, todo el mundo se dedicaba a prestar un servicio, porque ésa era la clave de todo, si no prestabas un servicio, el aeropuerto se habría venido abajo”, recuerda.

Los aviones de Europa del Este seguían aterrizando en Gander, a menudo antes de dirigirse a Cuba.

“Teníamos las aerolíneas de Alemania del Este, teníamos las aerolíneas cubanas, las checoslovacas, las de la Unión Soviética… Éramos una especie de base para la Europa comunista”.

Pero tras la caída del Muro de Berlín, los tiempos cambiaron. En el nuevo milenio, Gander había desaparecido del radar, y poca gente sería capaz de señalar la ciudad en un mapa mundial.

La “gente del avión”

Claude Elliott, residente de Gander, fue alcalde de la ciudad desde 1996 hasta 2017.

Ellilot habló con CNN Travel en 2019, recordando que el 11 de septiembre de 2001 su día comenzó igual que cualquier otro: salió a tomar su café matutino.

En pocas horas, el mundo se vio sacudido por los ataques terroristas en Estados Unidos.

El tráfico aéreo mundial se detuvo. Los aviones que se dirigían al espacio aéreo estadounidense fueron cancelados. Los que estaban en el aire fueron desviados.

El texano Kevin Tuerff estaba a bordo de un vuelo de Air France de París a Nueva York, con su entonces novio, también llamado Kevin.

Aviones en tierra en el aeropuerto de Gander durante el 11-S.
Cortesía de la Sociedad Histórica del Aeropuerto de Gander

Su historia es una de las muchas que se cuentan en el espectáculo de Broadway.

“Hay una frase en ‘Come from Away’ que dice: ‘Vuelo mucho, y un descenso repentino de la elevación y un giro brusco… sé que no es normal’. Y eso son exactamente palabras sacadas de una entrevista que tuve con los guionistas del musical”, dijo Tuerff a CNN Travel en 2019.

Poco después de hacer este cambio de dirección, el piloto anunció por el intercomunicador, primero en francés y luego en inglés, que había habido un ataque terrorista en Estados Unidos y que el avión aterrizaría en Gander.

“Habría dado lo mismo que hablara en suajili”, dijo Tuerff. “No sabía dónde estábamos. No sabía la diferencia entre Terranova, Groenlandia e Islandia”.

El vuelo de Tuerff fue uno de los 38 aviones que se dirigían a EE.UU. y que aterrizaron en Gander, dejando en tierra a 7.000 personas en las vastas pistas del aeropuerto, antes vacías.

Allí permanecieron, inmóviles, durante horas mientras las autoridades averiguaban qué estaba pasando y cómo afrontar la amenaza de seguridad.

Rápidamente se entendió que los aviones no se moverían durante algún tiempo.

Mientras tanto, el alcalde Elliott y los habitantes de Gander empezaron a preparar frenéticamente comida, refugio y hospitalidad para los desplazados que estaban a punto de llegar a su ciudad.

Tuerff había comprado recientemente una cámara de video digital. La llevaba a bordo y la encendió para documentar lo que estaba ocurriendo mientras él y sus compañeros de viaje estaban sentados en el avión.

“Encendí la cámara y dije: “Mira a Gander, acabamos de escuchar las terribles noticias en Estados Unidos, pero aquí estamos a salvo”.

Nadie tenía Internet en sus teléfonos, nadie tenía cobertura internacional. Se estaban enterando de lo que había pasado de oídas, y no tenían forma de comunicarse con sus amigos y familiares.

Los auxiliares de vuelo tuvieron que mantener la paz a bordo ofreciendo alcohol y comida gratis. En algunos aviones, el ambiente era jovial, ya que la gente decidió que la única manera de sobrellevar la situación era beber y mantenerse animada. Otros entraron en pánico.

Finalmente, abandonaron el avión.

“Después de haber estado bebiendo todo el día, bajé a la pista, grabé un video y dije: ‘Gracias a Dios, hemos salido de ese maldito avión. Pero no sabemos a dónde vamos'”, dijo Tuerff.

“Estábamos agotados. Pero después de pasar por el control de seguridad, fue como si entráramos en una fiesta sorpresa, había cientos de personas dentro con comida colocada en mesas. Por todas partes, la gente te ofrecía comida y bebida”.

Y así comenzó una de las historias más inverosímiles y conmovedoras que han surgido en este oscuro periodo de la historia reciente.

Increíble acogida

38 aviones fueron desviados y aterrizaron inesperadamente en Gander el 11 de septiembre de 2001.
Cortesía de la Sociedad Histórica del Aeropuerto de Gander

Tuerff y los otros miles de viajeros aéreos desplazados fueron recibidos con los brazos abiertos por los residentes de Gander, invitados a sus casas, vestidos, alimentados y atendidos.

Esta es la historia que se representa en “Come From Away” y Tuerff -que habló ampliamente con los guionistas sobre sus experiencias, además de transmitir su material de video, dijo que su mayor impresión de la experiencia fue una “compasión extraordinaria”.

“Gente, extranjeros de 90 países, extraños, y potencialmente otros terroristas, y no tenían por qué dejarnos entrar. Pero lo hicieron”.

El desvío de aviones comerciales a Canadá durante el 11S se denominó Operación Cinta Amarilla. Los aviones también acabaron en aeropuertos militares y civiles de Nueva Escocia, Terranova y la Columbia Británica.

“Lo que era único [en Gander] era la proporción de la gente que vivía allí con respecto al número de refugiados temporales que habían acogido”, dijo Tuerff.

La población de la ciudad casi se duplicó en varios días.

“Desde mi punto de vista, parecía que no había una sola persona en este pueblo que no estuviera ayudando”, añadió Tuerff. “Eso es lo que hace única a esta zona del centro de Terranova”.

Kevin Tuerff, en la foto, vio sus experiencias en Gander dramatizadas en el escenario en el exitoso espectáculo “Come From Away”.
Cortesía de Come From Away

Elliott dijo que, como alcalde, la decisión de acoger a los desplazados con los brazos abiertos era evidente. Se trata simplemente de decencia humana, y ese es el mensaje que quiere que el público de “Come From Away” se lleve a casa.

Tanto él como Tuerff dicen que es una sensación irreal ver a los actores interpretarlos en el escenario, pero también es increíble ver que el mensaje de esperanza y compasión de la historia se hace global.

En “Come From Away”, un reparto de 12 personas interpreta múltiples papeles, desde los residentes de Gander, incluido Elliott, hasta la “gente del avión”, como se les apodó, incluido Kevin T., el “doble” de Tuerff, como él mismo lo llama.

Como los actores cambian de personaje sin problemas, simplemente añadiendo una prenda de vestir y cambiando su acento, la multiplicidad de papeles no hace sino reforzar el mensaje de humanidad universal del espectáculo.

Tuerff ha vuelto a Gander varias veces, primero para el décimo aniversario. Fue entonces cuando conoció al equipo de guionistas de Toronto, Irene Sankoff y David Hein, que estaban desarrollando el libro, la música y las letras.

Tuerff regresó con el espectáculo en 2016, cuando se cerró el ciclo.

Nunca se aloja en un hotel. Tuerff dice que siempre lo invitan a quedarse en la casa de la familia del antiguo administrador del Gander’s Community College, Mac Moss, a quien conoció aquella semana de 2001.

“Básicamente me adoptaron como el hijo adulto que nunca tuvieron”, dijo.

En una visita más reciente a Gander, Tuerff, que también escribió un libro sobre sus experiencias, conoció a algunas familias de refugiados sirios que habían sido acogidas recientemente por la comunidad de Gander.

Esto demuestra que el espíritu de tolerancia de Gander sigue intacto, dijo Tuerff.

Tuerff trasladó la experiencia a su propia vida: cada año, el 11 de septiembre, conmemora su experiencia en Gander cerrando su oficina de Nueva York durante ese día y entregando a cada uno de sus empleados un billete de US$ 100 para invertirlo en una buena acción para un extraño. Esto se ha convertido desde entonces en la iniciativa Pay it Forward 9/11, una organización sin ánimo de lucro que espera inspirar a 20.000 personas a realizar buenas acciones en el 20º aniversario del 11 de septiembre.

Crecimiento del turismo

El éxito mundial de Come From Away, que también se estrenó en Australia en 2019, ha tenido otros efectos. Entre ellos el que Gander vuelva a estar en el mapa turístico.

“Hay una enorme belleza en Terranova”, dijo Tuerff.

Elliott dijo que la gente quiere ver el aeropuerto, ver la belleza de Terranova que se evoca a través de las canciones de influencia celta del espectáculo, pero en particular, dijo, quieren conocer a la gente.

La terminal del aeropuerto de los años 50, que en su día fue el epítome de la elegancia, sigue siendo una atracción, ya que permanece prácticamente inalterada y es una ventana a una época parecida a la de “Mad-Men”.

“Todo el mundo viene a Gander y quiere ir al aeropuerto a ver la terminal”, dice Pinsent.

Pero el aeropuerto de Gander sigue luchando por encontrar un papel en un paisaje de aviación cambiante, y Pinsent, que recoge imágenes del pasado del aeropuerto para la Sociedad Histórica, dijo en 2019 que le preocupaba el futuro del aeropuerto:

“La mejor manera en que puedo describirlo es que están luchando”, dijo, sugiriendo que convertirse en un centro de mantenimiento de aviones podría ser una opción para Gander.

En los últimos años, el aeropuerto ha visto más aviones de negocios y privados que comerciales.

En términos relativos, Terranova no se vio muy afectada por los casos de coronavirus, pero el creciente interés turístico por Gander se vio temporalmente frenado y el impacto en el aeropuerto se sintió ampliamente.

El aeropuerto emplea a uno de cada cinco trabajadores de Gander, y en un informe publicado a finales de 2020 la Autoridad Aeroportuaria Internacional de Gander dijo que el tráfico de pasajeros se redujo en un 70% en comparación con 2019, lo que supuso una pérdida de US$ 25 millones en salarios en la comunidad.

En un momento dado, “Come From Away” iba a ser una película filmada en Gander. Los planes cambiaron, y en su lugar se montó la versión grabada.

En 2021, en vísperas del estreno de la película, Pinsent afirmó que en Gander se respira un ambiente positivo, y que muchos residentes están entusiasmados por ver cómo se globaliza el espectáculo.

Y con el público de todo el mundo preparado para ver “Come From Away” en Apple TV+, es probable que haya más interés en el aeropuerto y en la ciudad.

La famosa sala VIP de Gander está siendo renovada con un costo de US$ 1,5 millones. Según el informe Gander Airport 2020, aunque el covid repercutió en el proyecto centrado en el turismo, la renovación continúa “sinceramente”.

La historia de Gander es una serie de sucesos improbables, y su última versión no hace más que diferenciarla una vez más, celebrando el aeropuerto de Gander como un lugar en el que la gente se reunió en uno de los días más oscuros de la humanidad para encontrar la comunidad, el apoyo y la esperanza.

“No creo que haya muchos aeropuertos en el mundo sobre los que se haya hecho una obra de Broadway”, dijo Pinsent.