Fernando De Yarza:“La sociedad civil tendrá la calidad de medios que está dispuesta a otorgarse”

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Señor De Garza, ¿cuáles son las primeras conclusiones a las que ha arribado en sus visitas a países de este continente?

La primera reflexión es que veo que han hecho un esfuerzo muy importante y exitoso de adaptarse a la nueva realidad digital sin perder esos valores que arrastramos desde el papel, y que después de unos años complicados han vuelto han vuelto a recuperar un papel central y nuclear en el ideario de los ciudadanos.

¿Cuál es el primer aporte de los impresos en el periodismo frente a las ediciones digitales?

Los considero los guardianes de esos valores que desde el siglo XIX en muchos casos y a lo largo del siglo XX han prestado un gran servicio hacia las comunidades en las que han desarrollado su trabajo y las han c¿hecho mejoresIgual, ya estamos rumbo a concretar la convergencia en los periódicos,

¿Qué es lo que no se debe perder en ese esfuerzo hacia la digitalización?

Pues esa vocación original de que estamos al servicio de nuestros lectores, que buscamos es hacer ciudadanos con criterio propio; que les ayudemos a formar ese criterio, no imponer, como a veces intentan las redes sociales, secuestrar la conciencia de los ciudadanos y seguir haciendo lo que hacemos en los impresos; darles herramientas para que formen su propia opinión, que sean libres.

Según su experiencia, ¿cree que eso sea factible?

Soy optimista porque hemos demostrado capacidad de abrazar el futuro con determinación sin traicionar esos principios y valores que nos han traído hasta aquí.

¿A qué debemos estar alertas con respecto a la presencia en las redes sociales?

Son una realidad y han venido para quedarse. No soy apocalíptico, pero sí creo que las redes sociales deben estar sometidas a las misma obligaciones a las que estamos los medios, y deben ser responsables de los contenidos que publican…

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¿No lo son ahora?

Bueno, de alguna manera, amparados en el anonimato, algunas de ellas no. Creo que igual que nosotros los editores somos responsables sobre nuestros contenidos, ellos, que en muchas ocasiones han sido fábricas ingentes de fake news, deben responsabilizarse sobre esos contenidos que corren en sus redes .

¿Nos toca una autocrítica en ese sentido?

No fuimos lo suficientemente diligentes y quizás pusimos el foco demasiado en aspectos regulatorios y descuidamos aspectos como el que acabo de comentar.

¿Está pidiendo algún tipo de control?

Yo no pido ser más que nadie, pero tampoco menos que nadie. Simplemente pido que se les aplique las mismas exigencias legislativas que se nos aplican a nosotros. Si mañana usted publica un contenido en el periodico, es responsable sobre él. Yo pido que las plataformas y las redes sociales lo sean de igual manera.

¿Cree que la alianza de los medios con Facebook es la apropiada? En todo caso, ¿qué se debe apuntalar?

Últimamente los veo más en retirada . Sí veo con cierta preocupación que estamos mutando hacia modelos de redes sociales más cerradas. Eso me preocupa. Lo veo en mis hijas adolescentes, que al final están un poco secuestradas por ella. eso no me gusta

¿A qué se refiere?

Igual que el fin de los medios de comunicación no es imponer visiones sino dar herramientas a los ciudadanos para que formen su propia opinión, el fin de las redes sociales es retener a la gente y monetizarlo. Filosóficamente creo que son aproximaciones completamente diferentes.-Los youtubers están en apogeo.

¿Qué piensa de ellos?

Las modas han existido siempre. Y ahora no estamos exentas de ellas. Probablemente estemos asistiendo a una moda que será pasajera.

¿Nos vamos a poner de acuerdo con Google en la monetización de contenidos?

En mi caso como editor y en el de mi país, España, así ha sido. Fui impulsor de medidas legislativas muy potentes que se demostraron no tan eficaces como nos hubiera gustado, pero soy de las personas que apuestan más por el diálogo. Las plataformas llegaron para quedarse y los editores y periodistas debemos intentar sacar el mayor provecho posible de esos acuerdos.

¿Qué lecciones ha dejado para los impresos la aceleración de la transición a lo digital?

Como una oportunidad. La pandemia nos ha reconciliado con los ciudadanos. Cuando de verdad vino un problema serio la gente vino a informarse al papel o digital creo que no hemos fallado en dar respuestas, en entregar información rigurosa.También hay una tendencia a la evasión .

¿Cómo debemos manejarla?

Centrándonos también en historias positivas, no solo poner el foco en la parte trágica, numérica, sino también centrarnos en historias de superación. Las personas nos cansamos también deuna permanente fustigación sobre lo negativo

¿Persiste la brecha entre lo que los lectores necesitan y lo que aportan los medios a ellos?

En el pasado, sí. Y pagamos por ese desajuste. Pero creo que hemos purgado nuestros pecados, entendimos que debíamos estar más cerca de nuestros lectores. Eso no significa sucumbir a las modas. Nuestro papel no es navegar a favor de la corriente permanentemente, pero eso tampoco significa que no estemos sintonizados con los intereses de nuestros lectores.

El lector tiene más poder que antes. ¿Cómo manejar eso?

Es muy importante no sucumbir a la dictadura del click, porque eso hace que las historias no se contrasten como se debería, y que se pierda profundidad. Lo que nos diferencia es el contraste, el rigor, la seriedad. Entiendo que es complicado porque vivimos en el tiempo de la inmediatez, del fast food llevado a la información, pero tenemos que buscar el equilibrio. No debemos olvidar que nuestro valor añadido está en lo reflexivo, lo trabajado con el talento de los periodistas.

¿Y qué pasa cuando uno de sus asociados cae en eso?

No ejercemos de guardianes, pero si detectamos esos casos elevamos recomendaciones. La experiencia nos dice que quien cae en esa tentación tiene corto recorrido porque no es nuestra especialidad. Es algo que desaconsejamos porque la realidad se impone.

La crisis actual afecta a la industria periodística también en el plano de los insumos. ¿Qué suelen sugerir ustedes a las empresas periodísticas, dado que si no hay empresa, no hay medio?

Sabiéndose adaptar, creando alianzas, sumando esfuerzos y entendiendo que vivimos una realidad compleja y diferente; pero es verdad que el reto es mayúsculo porque abordamos una tormenta perfecta de una revolución digital con una crisis del modelo tradicional que afecta hasta al propio papel, que se ha convertido en un recurso escaso y muy cotizado. Exige lo mejor de nosotros mismos, ser ágiles y apelar al talento de la gente para salir adelante.

Y en ese contexto, la desinformación promovida por algunos medios termina siendo también contraproducentes.

No de medios sino de países. Hemos denunciado desde la propia WAN-IFRA, como está demostrado por agencias internacionales, que países como Rusia o China se han dedicado a intoxicar industrialmente. Es importante que los gobiernos, especialmente en el frente educativo, preparen a sus jóvenes y ciudadanos porque esta es una amenaza real y existente.

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Aunque haya personas que suelen creer lo que quieren creer así no sea verdad.

El chisme es tan viejo como la humanidad. Siempre habrá un personaje marginal de la población que cree que los extraterrestres llegarán en cualquier momento, y contra eso no se puede luchar

Las noticias falsas tienen un uso político muy fuerte, sobre todo en las elecciones.¿Monitorean eso?

Intentamos tener un observatorio sobre cómo se comportan los países en relación a ese tema. Y como no lo hacemos con los medios, sí nos gusta rankear a los países más o menos comprometidos con la libertad de prensa porque está directamente relacionado con la calidad democrática y la calidad de vida de los ciudadanos. Y es una responsabilidad de la que no rehuimos.

En su recorrido por países de la región, ¿ha encontrado situaciones por resaltar?

Me preocupa mucho la amenaza en México, intolerable, contra la profesión. El número de periodistas asesinados es inasumible. He exigido al presidente López Obrador menos tibieza y más rotundidad en la defensa de los periodistas. Porque cuando uno ante una situación como estas no es contundente, de alguna manera está siendo cómplice.

En esa línea, ¿cómo debe ser la relación de los medios con los gobiernos cuando se afectan las libertades?

Bueno, al final no dejamos de ser un contrapoder, ¿no? Sucede que vivimos en tiempos en los que hay una cierta impunidad, fruto probablemente de la polarización, en acusar a los medios. Eso es profundamente irresponsable. Tenemos un rol otorgado por los ciudadanos, que se ratifican con audiencias millonarias todos los días; y los gobernantes deberían dedicarse a procurar que se tenga un ecosistema de medios diverso y plural, no atacarlos.

¿Cómo hacerlo cuando los gobiernos responden más a intereses de la corrupción que a los de la ciudadanía?

Es complicado, pero es exigible. Los ciudadanos también deben ser conscientes de que ellos deben exigir, porque es una protección para ellos mismos, demandar a sus gobiernos que sean rigurosos en esto. No es una labor exclusivamente nuestra, sino de la sociedad civil. La sociedad civil tendrá la calidad de medios que está dispuesta a otorgarse. Está en sus manos.

¿Qué percepción tiene de la situación de la libertad de expresión en el Perú?

A nivel global es preocupante, La polarización no ayuda. Sí destaco que la labor de los medios aquí es encomiable. El nivel de compromiso y de rigor es muy alto.

La desintermediación es un riesgo fuerte actualmente?

Es una tentación de los poderosos de la que hay que huir. Las democracias sólidas tienen dos pilares, el estado de derecho y los medios de comunicación, y hay una vocación por los extremos de atacarlos para manipular a la gente directamente.