Evaluación: Los 100 días de Ollanta Humala

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Tres meses de gobierno son aún un período corto para pedir resultados al presidente Ollanta Humala. Pero en vísperas de cumplirse cien días de gestión sí se pueden exigir líneas de acción coherentes con sus promesas de campaña y las demandas más cruciales del país.

PROMESAS Y REALIDADES
El nivel de popularidad del mandatario, revelado en las últimas encuestas de El Comercio realizadas por Ipsos Apoyo S.A., explica en cierta forma la importancia de sus aciertos, como el mantenimiento prudente de la política económica, y el esfuerzo por asegurar las condiciones de una mejor redistribución social.

El nombramiento de un Gabinete plural, así como la designación de una experta como ministra del sector Desarrollo e Inclusión Social confirman su preocupación por el crecimiento económico y por los más pobres. Con respecto a la seguridad, la creación de un consejo multisectorial presidido por él mismo y con los fondos económicos para su plan de acción alientan la confianza en un liderazgo dispuesto a enfrentar la creciente criminalidad.

No se puede decir lo mismo de su promesa de luchar contra la corrupción, sobre todo luego de las denuncias que involucran a personajes de su entorno más cercano, como la ministra de la Mujer y Desarrollo Social, Aída García Naranjo el segundo vicepresidente, Omar Chehade, y varios congresistas de su partido. Hechos graves que ponen en vilo la gobernabilidad del país.

Según Ipsos Apoyo S.A., a pesar de tales escándalos, el 41% de los encuestados que dijeron aprobar su gestión declaró que el presidente “está luchando contra la corrupción”. Un resultado que, aparentemente, distanciaría al mandatario de las flaquezas de su partido, aunque en política no hay cheques en blanco.

Tampoco debería olvidarse que el 91% de la población no quiere más congresistas con procesos judiciales. Las administraciones anteriores precisamente se desprestigiaron cuando los hombres del presidente fallaron e incurrieron en delitos. Eso puede pasar ahora, con los escándalos sorpresivamente generados por algunos miembros del partido de gobierno.

AGENDA PENDIENTE
El presidente Humala ha cosechado respaldo popular, en parte gracias a sus visitas al interior y por el apoyo que brindó a una norma largamente reclamada por las minorías étnicas, después de lo sucedido en Bagua, como la ley de consulta previa.

Pero preocupa la inacción en temas medulares presentes en sus sucesivos planes de gobierno. Por ejemplo, la lucha contra el narcotráfico es un capítulo que reclama la definición pronta de una estrategia global que acelere la desarticulación de los cárteles de la droga, luego de un quinquenio en que el área sembrada de coca se disparó. Otro tema urgente es la reforma del Estado, que los gobiernos anteriores desatendieron a pesar de ser consustancial con el proceso de gestión y modernización del país.

Lo que no debe hacer el gobierno es retroceder a políticas trasnochadas que han sido erradicadas en otros países, como el retorno a empresas públicas deficitarias, que nos arrastraron a la quiebra económica.

Después de que la calificadora de riesgos Standard & Poor’s elevó la calificación de la deuda soberana peruana, el país reflejó mayor confianza a inversionistas que valoran tanto las acciones como los gestos. Sin embargo, las cifras macroeconómicas deben cautelarse, más aun ante la crisis mundial. Medidas aplicadas hasta el momento por el MEF para enfrentar la coyuntura son adecuadas, siempre que se cuide el ahorro, la disciplina fiscal y la prevención de conflictos, dentro de un clima de estabilidad política y jurídica que compromete a todos los poderes públicos.

Cien días para reflexionar, reorientar la ruta donde sea necesario y erradicar los errores hasta ahora cometidos. Cien días que el gobierno tiene que tomar como base para ir más allá del simple aprendizaje.

Fuente: comercio.pe