Estudiantes estarían entre restos exhumados en Yauli

0
230
Familiares de los jóvenes detenidos hace 23 años por efectivos militares piden que se prorice el proceso de identificación. Demandan a las autoridades culminen las investigaciones y se sancione a los responsables.

María Elena Castillo.

Giovana Cueva Suárez está convencida de que uno de los ocho cuerpos exhumados en la fosa de Yauli, Huancavelica esta semana, pertenece a su hermano materno, José Alfredo Ayuque Suárez, detenido la madrugada del 3 de julio de 1989 por efectivos del Ejécito.

Basa su certeza en que famiilares del profesor de primaria Carlos Almonacid Alvitez, también detenido por militares el mismo día, identificaron a este por la corona de oro dental que tenía uno de los cadáveres.

«Lo buscamos por 23 años y siempre nos lo negaron. Ahora tenemos la oportunidad de recuperarlo», sostuvo Giovana, quien entonces tenía 14 años y ahora es vicepresidenta de la Asociación Departametnal de Detenidos Desaparecidos de Huancavelica.

José Alfredo tenía 23 años, era estudiante de Educación Física del Instituto Pedágogico de Huancavelica, y el día que fue detenido estaba en casa de un compañero de estudio, en el barrio de San Cristóbal, realizando un trabajo de grupo.

«Era el hermano mayor, un buen estudiante e hijo. Siempre estuvo pendiente de nuestra madre; ella es la que más ha sufrido con su desaparición», indica.

Recordó que ni bien se enteró de su detención, doña Eugenia salió a buscarlo con desesperación. Fue a la base Santa Teresita y se lo negaron. Fue a la casa Rosada, y también se lo negaron. Pero se encontró con otros familiares como ella que iban a preguntar por los cerca de 40 detenidos esa noche en diferentes puntos de la ciudad.

carta desde el cuartel

Doña Eugenia iba y venía, preguntando a los soldados que veía en la plaza, llorándoles, invocándoles por su condición de madre. Cinco días después le entregaron una carta, de puño y letra, de José Alfredo.

“Mamacita: No te preocupes, estoy bien, no me han maltratado, pero seguro hoy día me van a interrogar. Anda donde mi directora y dile que te ayude, porque la hija de doña Emma es fiscal. Sácame pronto, mami», le pidió.

La carta aún existe y se muestra en la Casa de la Memoria que se ha levantado en Huancavelica.

La madre tocó todas las puertas, presentó la denuncia ante la Fiscalía, escribió al entonces presidente Alan García, acudió al Comité Internacional de la Cruz Roja, cuyos representantes lograron entrar a la base, pero recién dos meses después de la detención.

Nunca más supo de su hijo. Y aunque pasaron los años, su búsqueda no cesó. Junto a otros familiares de desaparecidos recorrió las comunidades, habló con campesinos, y licenciados del Ejército sobre posibles lugares de entierro que la Fiscalía pudiera excavar. Al fin esta semana encontraron los cuerpos, y con ellos renovó su esperanza de hallar al hijo que le arrebataron.

rápida identificación

Doña Eugenia y Giovana estuvieron presentes los cuatro días que duró la exhumación en el sector de Chupanhuayco, ubicado a 45 minutos de la ciudad de Huancavelica.

«Pedimos a las autoridades que prioricen los examenes de identificación, para poder enterrar a nuestros seres queridos», solicitó Giovana.

El fiscal Juan Manuel Borja, a cargo de las investigaciones, les dijo que en no más de una semana se podrían culminar las pruebas forenses de identificación, pero el Instituto de Medicina Legal de Ayacucho, donde se realizarán los exámenes, tiene mucha carga, así que no saben cuándo los harán.

«Ya han pasado 23 años, ¿cuánto más tenemos que esperar? «, inquirió apesadumbrada. Espera que no mucho más.❧

Urge identificar los cuerpos

El fiscal supraprovincial de Derechos Humanos, Juan Manuel Borja, informó que los ocho cuerpos exhumados se encuentran ya en los laboratorios del equipo forense del Instituto de Medicina Legal de Ayacucho, listos para su identificación.

Señaló que el proceso se realizará mediante el uso de fichas antemorten, análisis forenses y odontológicos, pero de ser necesario se recurrirá al examen de ADN. Recalcó que, como los cuerpos están cubiertos de barro, urge que los exámenes se realicen lo más pronto posible