Estas son las minas caseras con las que Sendero mata a oficiales

0
502
Son de bajo costo, los militares no las pueden detectar y están colocadas por los senderistas en las trochas minutos antes de que transiten las tropas. Sus efectos son devastadores.

María Elena Hidalgo

Los terroristas la denominan «Regalito», pero el inocente apelativo oculta sus devastadores efectos. Si las explosiones no matan, mutilan a sus víctimas. Son las minas antipersonales caseras, el arma más eficiente y letal de los terroristas en el valle de los ríos Apurimac y Ene (Vrae) y la selva de La Convención, en el Cusco.

En la última arremetida senderista en la selva cusqueña, las minas antipersonales tuvieron un papel decisivo. Fueron detonadas el 14 y 27 de abril, en ambos casos en Alto Laguna. Las sembraron para detener la persecución de las patrullas combinadas del Ejército y de la Dirección Nacional de Operaciones Especiales (Dinoes) de la Policía Nacional, que buscaban a los 36 trabajadores secuestrados. 

Los «regalitos» mataron a tres militares y dos policías, e hirieron o «mutilaron» a otros siete uniformados.

Las fuerzas de seguridad todavía no saben cómo detectar este tipo de explosivos, conocidos en inglés como Improvised Explosive Devices (Artefactos Explosivos Improvisados).

Por intermedio del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, se ha recurrido a la Embajada de los Estados Unidos con la finalidad de conseguir tecnología y asistencia para desarrollar un programa Contra Artefactos Explosivos Improvisados (C-IED, por sus siglas en inglés). Las negociaciones se encuentran en proceso.

«Las Fuerzas Armadas  tienen especialistas para estos casos. No es que no hacemos nada. Esas trampas explosivas son colocadas principalmente en las trochas, por eso las patrullas tienen la disposición de no transitar por ahí sino por el monte. Pero llega un momento en que, por el cansancio y por avanzar más de prisa, las patrullas se dirigen por trochas, lo que es aprovechado por los terroristas con lamentables resultados», dijo una fuente del Comando Conjunto vinculada con las operaciones en el valle de los ríos Apurímac y Ene (Vrae).

TALÓN DE AQUILES

El uso masivo de las minas artesanales comenzó como respuesta a la llamada Operación Excelencia 777, un amplio despliegue antiterrorista en el Vrae iniciado el 30 de agosto del 2008 y que logró el desalojo de Sendero Luminoso de Vizcatán, su centro neurálgico de operaciones.

El 12 de octubre del 2008, los senderistas activaron una mina colocada en la carretera de Tintay Puncu, en Huancavelica. Asesinaron  a 15 soldados e hirieron a 16. Es hasta el momento el ataque más grave que han cometido con dispositivos explosivos artesanales.

El 5 de junio del 2011, en la comunidad de Choquequirao, en La Convención, los terroristas activaron una mina  contra una patrulla del Ejército. Asesinaron a tres efectivos y mutilaron a cuatro. 

Los senderistas siembran «regalitos» donde operan.

Las trampas explosivas enterradas en las trochas y carreteras en un principio eran fabricadas con recipientes de metal. Las fuerzas del orden entonces usaron detectores que permitieron la ubicación de los llamados «regalitos». 

Pero los senderistas reemplazaron los metales por recipientes de plástico.

«Al cambiar las latas por botellas de plástico nos han generado un problema porque no hay detectores de plástico. Estamos tratando de resolver el problema con tecnología de punta, pero hay que aceptar que hoy las minas caseras son nuestro talón de Aquiles», admitió una fuente del Ejército relacionada con las acciones en el Vrae y La Convención.

Para la manufactura de los «regalitos» los terroristas no invierten mucho. Solo requieren de envase de plástico de un litro –por lo general botellas de yogurt–, pólvora obtenida de los cartuchos de dinamita, cordón detonante y una pila. 

Los envases son rellenados generalmente con vidrio molido, clavos oxidados, bolas de acero de rodaje, trozos de metal y excremento de humanos y animales para provocar infecciones.

Un experto de la Dirección contra el Terrorismo (Dircote) detalló cómo funciona un «regalito»: «Los terroristas colocan las minas de acuerdo con el número de efectivos de la patrulla. Plantan de 5 a 15 minas. A ellos les interesa solo uno o dos muertos, nada más, y herir a otro tanto. La cosa es desestabilizar a la patrulla». 

SOLO CON DINAMITA

«Hay tres formas de minas: por control remoto, por tensión y por presión. En el primer caso, esperan que pase el primero, luego el segundo, y cuando ha transitado la mitad de los  efectivos de la patrulla activan el explosivo por control remoto, como los que usan para los juguetes. En el segundo caso, colocan imperceptibles hilos de nylon, que al ser jalados por un efectivo, activan las minas», indicó.

«Y en el tercer caso, se produce la explosión cuando el policía o el militar pisa una mina enterrada a 15 centímetros. Las tres formas son letales», detalló el especialista.

El principal explosivo que utilizan los senderistas es la dinamita, robada en gran cantidad cuando capturaron el campamento de la compañía Techint, el 9 de junio del 2003. Hasta el momento no se ha encontrado evidencias del uso de anfo.

«Abren un cartucho y su contenido lo introducen en el recipiente de plástico. Una vez rellenado con clavos, vidrios y otro material, las minas son unidas con los cordones detonantes. Pueden 5, 10, 15 minas, depende del tamaño de la patrulla», describió un experto del Comando Conjunto.

«Todo esto se define minutos antes de que la patrulla pase por el lugar escogido. Los vigías terroristas avisan del desplazamiento de la tropa a sus cómplices que están más adelante de la trocha y estos preparan la trampa en función del número de efectivos. Siembran las minas en fila, veinte centímetros bajo tierra. Luego se quedan esperando», añadió.

REACCIÓN DEL EJÉRCITO

En su momento, el embajador estadounidense en el Perú, Michael McKinley (2007-2010),  solicitó a la Casa Blanca «una solución a un verdadero problema en el campo de batalla», refiriéndose a los explosivos artesanales.

La urgencia se sustentaba en que, «en poco más de un año, ha obtenido una impresionante serie de éxitos, al asesinar 50 soldados y 25 policías».

El Ejército envió a varios efectivos expertos en desactivación de explosivos para acompañar a las patrullas militares y policiales desplegadas en la selva de La Convención.

El 27 de abril, en Alto Laguna, los terroristas emboscaron con minas artesanales a una patrulla policial que contaba con la ayuda del suboficial EP Manuel Pisco Arimuya. Pisco murió por la detonación. 

El efectivo Pisco pertenecía a la Unidad de Desactivación de Minas Antipersonales. A pesar de su experiencia, no pudo detectar a tiempo la instalación de los «regalitos». En el mismo ataque fallecieron otros dos policías: el técnico superior PNP Genónimo Chino Ancco y el suboficial John Lucana Humaní.

En algunos casos, las víctimas han sido civiles.

El 30 de abril del 2009, el teniente gobernador de Sanabamba, Ayahuanco (Huanta), Amador Águila Gálvez, quedó gravemente herido al pisar una mina terrorista. 

«Conforme evolucione el conflicto, no harán diferencia entre militares y civiles. Van a plantar donde sea las minas artesanales. Por ahora, la mejor táctica es no transitar por zonas donde es fácil sembrar los ‘regalitos'», advirtió una fuente castrense.

Aparte de buscar el mayor número de bajas, entre muertos y heridos, el propósito que persiguen los terroristas con el sembrado masivo de las minas  es el efecto psicológico. 

«Buscan bajar la moral e infundir miedo entre la tropa. Pero lo que hacen es un crimen de guerra. Las minas antipersonales, caseras o fabricadas con tecnología, están prohibidas en el mundo. Perú es suscriptor de la Convención sobre la prohibición de minas antipersonales», dijo una fuente del Ministerio de Defensa.❧

EN CIFRAS

105 son los fallecidos de las FFAA y PNP desde el 2008. 

7 militares y policías murieron en la Operación Libertad.

12 años han pasado desde el primer ataque terrorista en el Vrae. 

4 helicópteros han derribado los terroristas desde 1999 en el Vrae.