Errores que cometen los emprendores y ponen en riesgo su proyecto

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En todo negocio o empresa, existen previsiones equivocadas, cálculos erróneos o normativas ignoradas. Ten en cuenta que errar es habitual en todo emprendedor, pero hay equivocaciones que pueden costar demasiado.

Por ello, las malas decisiones, falta de planificación, desconocimiento del mercado o escasez de estrategia empresarial pueden costar una empresa. Un error de cálculo puede suponer millones, cifras que un proyecto recién nacido no puede asumir. Este tipo de fallos no es exclusivo de losnuevos empresarios.

Debemos tener en cuenta que poner en marcha una empresa no es tarea fácil. Un recién llegado tiene que enfrentarse a trámites, papeleo, previsiones económicas y estudios de mercado que, quizá, nunca antes había hecho.

En este caso, los errores más habituales son la falta de un plan estratégico y la carencia deformación adecuada. No se puede descuidar el análisis pormenorizado de los clientes a los que se pretende llegar, así como de las previsiones o necesidades económicas que se van a tener mes a mes, al menos durante el primer año.

Muchos de estos fallos sólo obstaculizan la puesta en marcha de una empresa. Otros pueden desembocar en la ruina del negocio. En algunos casos, es la tardanza en poner en el mercado un prototipo o un primer servicio lo que lleva a que el proyecto fracase. Hay que lanzar el negocio rápido y ver si funciona o no. Con el tiempo se puede mejorar, si está funcionando, y no hay que tener miedo a fracasar. Tampoco hay que lanzarse a la ligera. Es necesario realizar un plan de márketing.

Además, tener una buena idea no es suficiente, hay que saber ejecutarla. Aunque siempre hay que pensar más en los clientes que en los inversores, bien es cierto que es necesaria una adecuada planificación financiero-tributaria. Para driblar todos estos tropiezos los expertos aconsejan asesoramiento experto. Aparte, todo nuevo empresario debe estar muy despierto y observar cómo funcionan otras firmas, cómo consiguen y tratan a sus clientes.

Pero como poner en marcha una compañía significa tomar una serie de decisiones, es inevitable que cualquier emprendedor caiga en un fallo en algún momento. Eso sí, si es un error muy grave, lo importante es atajar la situación cuanto antes para no arrastrarlo en el futuro porque volverá a suceder.