En busca de la mejor Caza «La Noticia»

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Redactores, fotógrafos y camarógrafos son diferentes razas dentro de una misma especie; todos tras la misma presa, corriendo, saltando, trepando y esquivando cualquier obstáculo que se les presente, con tal de alcanzar el objetivo.

Una credencial, que a veces es reemplazada por el arrojo y la audacia, es la llave que los lleva a asistir a situaciones que tal vez nunca imaginaron vivir; en algunos casos, privilegiados, en otros, no tanto.

Son individuos que muchas veces nadan contra la corriente, a veces sin pensar siquiera en los riesgos, con tal de cumplir el deber de informar, una misión por la que suelen perseguir la adrenalina y la acción.

La tarea, generalmente, no resulta fácil. Pueden pasar largas horas de espera en la que el único movimiento es el de las agujas del reloj. Una silla, una mesa, un escalón o el piso mismo son utilizados para sobrellevar aquellos momentos, hasta que en un tris, en cualquier momento, la quietud puede dar paso a la imagen o el hecho tan anhelado.

Entonces se desata un frenesí de corridas, empujones, gritos, de todos los reporteros luchando por lo mismo. Todos quieren la primera pregunta, la primera fotografía, la primera toma.

De vez en cuando son encerrados o mantenidos en la línea, detrás de vallas que cumplen la función de temporales corralitos. A todo esto se le puede sumar otras complicaciones, como la gente de seguridad, frecuentemente agresiva y hostil hacia la prensa, o simples curiosos que se encargan de hacer el trabajo más difícil.

No importa para qué medio trabaje, sea de izquierda, derecha, oficialista, opositor, amarillo; un reportero siempre va a estar presente en el momento y el lugar indicado, para hacer llegar al público su visión de los acontecimientos que presencia como privilegiado testigo.

Noé Hubi
Texto y fotos

Diario de la Primera