China se prepara para castigar al gigante Alibaba con una multa récord

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The logo of online shopping portal Alibaba.com is seen near its office in Hong Kong on February 22, 2012. The share price of Chinese online shopping portal Alibaba.com soared in Hong Kong after its parent company said it plans to take the company private for 2.3 billion USD. AFP PHOTO / AARON TAM (Photo credit should read aaron tam/AFP/Getty Images)

Los reguladores antimonopolio de China están estudiando la posibilidad de imponer una multa récord al gigante chino Alibaba. El Gobierno sospecha que infringe las leyes de la competencia. Aun así, la empresa de comercio electrónico será tratada con más cariño que su filial Ant si se distancia de su fundador, Jack Ma.

Los reguladores antimonopolio estudian imponer una multa que supere los 975 millones de dólares que la corporación estadounidense Qualcomm pagó en 2015 por prácticas anticompetitivas. Si finalmente el gigante asiático castiga a Alibaba, estaríamos ante la mayor medida coercitiva en la historia empresarial de China, comunicaron al periódico The Wall Street Journal unas fuentes familiarizadas con el asunto.

Una situación distinta a la de Ant

Al margen de lo dolorosa que pueda ser esa multa para Alibaba, las autoridades chinas no buscan paralizar por completo a la empresa, cuyo negocio incluye la venta minorista en línea, el entretenimiento, los medios de comunicación y la computación en la nube.

A diferencia de su filial Ant —también fundada por Ma y a la que los reguladores ven como un factor perturbador y como una amenaza para la estabilidad del sistema financiero chino—, a Alibaba se la ve como el orgullo del país; un escaparate de la innovación tecnológica vital para la economía. En 2020 unos 780 millones de consumidores chinos —es decir, la mitad de la población— compraron en las plataformas de la empresa.

Bajo la dirección de su fundador, Jack Ma, Alibaba contó con el apoyo de los reguladores y de los funcionarios locales, quienes le ayudaron a convertirse en una versión china de Amazon. Sin embargo, la reciente ofensiva de Pekín contra el imperio del empresario más conocido de China ha puesto fin a su posición privilegiada. En diciembre de 2020 el personal del servicio antimonopolio del Gobierno acudió a la sede de Alibaba en Hangzhou.

En un foro de discusión interno, algunos empleados de la empresa declararon abiertamente que Jack Ma era «la mayor fuente de inestabilidad».

¿Qué es lo que tiene que hacer?

Actualmente Alibaba se enfrenta a un doble reto. En primer lugar, tendría que corregir su supuesto comportamiento anticompetitivo y, en segundo lugar, adherirse a la agenda política del Partido Comunista chino. La presión pone de manifiesto la forma que tiene el país asiático de operar, según la cual predominan los intereses del Gobierno sobre la economía. Y ese enfoque podría representar un riesgo para la innovación y el espíritu competitivo que impulsaron el crecimiento de China en las últimas décadas, destaca el medio estadounidense.

Además, los reguladores están sopesando la posibilidad de exigir a Alibaba que se deshaga de algunos activos no relacionados con su principal negocio, la venta en línea.

Para la empresa, que tuvo unos ingresos netos de casi 20.000 millones de dólares en su ejercicio fiscal del 2020, una multa le permitiría canalizar el dinero necesario para solucionar el problema y seguir adelante. Algunos ejecutivos de Alibaba aseveraron que incluso una enorme multa sería al menos un alivio provisional para el gigante del comercio electrónico, golpeado por la incertidumbre regulatoria y el hundimiento de la moral de sus empleados.

Las acciones de Alibaba, que cotizan en Nueva York y Hong Kong, han perdido más de 200.000 millones de dólares casi una cuarta parte de su valor bursátil— desde que el Gobierno chino comenzó su embestida contra el imperio de Ma a finales del 2020.

De hecho, el mismo Ma ha tratado de animar a sus trabajadores diciendo que es normal que una compañía pase por altibajos.

«En este momento, no faltan las emociones y las acusaciones, pero falta la calma, la racionalidad y la objetividad», señaló el empresario chino en una publicación del 27 de febrero.

La posición de Pekín

La ofensiva se produce en un momento en el que las autoridades chinas están replanteando su relación con los gigantes tecnológicos del país, cuyo volumen de datos, sus grandes arcas y su alcance en todos los aspectos de la vida los han convertido en un problema de seguridad nacional para el Gobierno.

En noviembre de 2020 las bolsas de Shanghái y Hong Kong pospusieron por un plazo no determinado la oferta pública de venta de Ant Group. Lo hicieron después de que Jack Ma criticase la política que aplica el presidente chino, Xi Jinping.

Hoy en día Pekín «apoya la innovación y el desarrollo de las empresas de plataforma», pero también tiene otro mensaje que enviar a sus gigantes tecnológicos: no importa lo grandes o innovadoras que sean: están obligadas a alinearse con el Estado y defender causas como la reducción de la pobreza, sostuvo recientemente el primer ministro, Li Keqiang.

En diversas reuniones el Gobierno chino se ha dedicado a estudiar cómo incorporar nuevas órdenes que eviten que las grandes empresas tecnológicas monopolicen el crédito y otros recursos. El asedio contra Jack Ma fue una señal de que los días de tratamiento especial para Alibaba tenían los días contados, escribe el Wall Street Journal. Los funcionarios han señalado a la empresa que ya no puede contar con ellos, según personas consultadas por el medio.