Arqueólogos en Perú usan drones para proteger sitios arqueológicos

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Estos pequeños aviones no tripulados han estado ayudando a que un creciente número de arqueólogos en Perú produzca mapas y modelos tridimensionales de los lugares en los que trabajan en lugar de los habituales mapas planos, y en días o semanas en vez de meses o años.
Estos pequeños aviones no tripulados han estado ayudando a que un creciente número de arqueólogos en Perú produzca mapas y modelos tridimensionales de los lugares en los que trabajan en lugar de los habituales mapas planos, y en días o semanas en vez de meses o años.
Estos pequeños aviones no tripulados han estado ayudando a que un creciente número de arqueólogos en Perú produzca mapas y modelos tridimensionales de los lugares en los que trabajan en lugar de los habituales mapas planos, y en días o semanas en vez de meses o años.

es», o naves no tripuladas, fueron desarrolladas para fines militares, pero la baja en los precios de esta tecnología ha permitido que sea usada cada vez más en proyectos civiles y comerciales en todo el planeta.    

según manifiestan los arqueólogos, estos aviones no tripulados  ayudan a definir fronteras para proteger estos sitios, vigilarlos y crear un archivo digital de las ruinas que permita reconstruir cualquier daño que se produzca.

«Los vemos como una herramienta vital para la conservación», sostuvo Ana María Hoyle, arqueóloga del Ministerio de Cultura.

Hoyle dijo que el Gobierno planea comprar varios de estos aviones para usarlos en lugares diferentes, pues esta tecnología ayudará además a cumplir con una nueva ley que ha disminuido los plazos para determinar si un área en la que se edificará infraestructura contiene restos culturales.

MENOS TIEMPO INVERTIDO
«Con esta tecnología pude hacer en pocos días lo que antesme había tomado años», dijo Luis Jaime Castillo, arqueólogo de la Universidad Católica de Perú y viceministro de cultura que planea usar los aviones no tripulados para proteger el patrimonio.

Castillo comenzó a usar uno de estos aviones hace dos años para explorar San José de Moro, una zona donde fueron sepultados varias sacerdotisas y miembros de élite de sucesivas civilizaciones costeras como la Moche, que se extiende por 150 hectáreas en un valle en el norte de Perú.

«Siempre quisimos tener vista de pájaro de los lugares en los que estamos trabajando, y ahora podemos», agregó Castillo.

En el pasado, los investigadores han arrendado aviones defumigación o hasta adosado cámaras a cometas o globos llenos dehelio para hacer sus trabajos, sobre todo en sitios grandes, pero esos métodos pueden resultar costosos y poco efectivos.

Ahora, pueden construir «drones» lo suficientemente pequeños como para ser sostenidos con dos manos por unos 1.000 dólares.

«Es como tener un escarpelo, se puede controlar minuciosamente», dijo Jeffrey Quilter, arqueólogo de la Universidad de Harvad. «Puedes subir tres metros y fotografiar un cuarto, 300 metros y fotografiar un lugar o 3.000 metros y fotografiar un valle entero», agregó.

Varios de estos vehículos aéreos no tripulados ya volaron sobre al menos seis lugares arqueológicos en Perú en el último año, incluyendo un pueblo andino a unos 4.000 metros sobre el nivel del mar.