Ahora los narcos crean sus “pymes” para enviar cocaína en correos

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Alarmante. Según la policía, las mafias han optado por esta vía ante la continua captura de los ‘burriers’. Así se intercepte drogas, es difícil detectar a quién le pertenecen.

Óscar Chumpitaz/

Las bandas que operan con esta modalidad pocas veces superan la media docena de miembros. Sus integrantes suelen ser ex ‘burriers’ que crean sus propias ‘pymes’ para exportar droga al menudeo. Hay que estar atentos a esta especialidad: el tráfico de cocaína a través de encomiendas despachadas por correos desde Lima.

«Es un fenómeno que parece instalado. Tiene un costo más bajo que enviar mulas por avión y también es menos riesgoso: aunque la encomienda sea interceptada resulta muy difícil identificar quién la manda, e incluso a quién está destinada», explica el comandante Anderson Reyes, jefe del departamento antidrogas del aeropuerto Jorge Chávez.

Desde hace cinco años se detectaron en aduanas unas dos mil encomiendas con cocaína sin sospechosos a la vista.

Se trata de droga escondida en los más variados envíos que cuando es descubierta nunca puede rastrearse a los responsables. Quedan abandonadas.  

Esta situación mantiene en alerta no solo a los agentes de la Dirección Antidrogas (Dirandro) sino también al personal de Aduanas y de Serpost.

Precisamente porque el tráfico es del tipo ‘hormiga’, nadie tiene una estimación cierta de cuánta droga es la que pasa los controles y se exporta por correo sin ser jamás descubierta. Lo que sí está claro es que la tendencia preocupa a autoridades y correos privados que, muchas veces, son los primeros en dar el alerta sobre paquetes sospechosos.

La Dirandro ejecuta operaciones de interdicción al tráfico ilícito de drogas en las 62 agencias postales y más de 250 concesionarios en Lima Metropolitana y el Callao, a fin de identificar y capturar a los miembros de organizaciones nacionales y extranjeras.

Y es hacia ellas a las que van los narcos para enviar sus paquetes. Muchas veces usan la misma identidad (siempre falsa pero respaldada por un DNI original), pero eligen locales distantes entre sí para tratar de no llamar la atención.

«Las empresas se manejan con perfiles de riesgo y los empleados de los courriers internacionales tienen instrucciones de poner su atención sobre datos o características del cliente», explica Reyes.

Los toman en cuenta

Un cliente no frecuente (sin cuenta corriente) que declara una mercadería cuyo precio en el mercado es igual o inferior al costo de envío acciona las alarmas. O alguien que deja su celular pero no su teléfono fijo, y además paga en efectivo, también es considerado dentro del perfil de riesgo.

Los controles se completan con escáneres y cruzamientos de datos de «inteligencia» que hacen que Aduana emita alertas a las empresas de correos para que sepan «mirar».

Sin embargo, el efecto narco-encomienda parece demasiado amplio. En folletos de publicidad, tapas de cualquier recipiente, libros ahuecados, lámparas, cajas de discos compactos, cartas de amor y hasta en maletas con doble piso, la droga es despachada. Poco a poco, pero constantemente.

Canes especialmente entrenados contribuyeron a detectar parte de esta droga escondida también en recuerdos de fallecimiento, estructuras de cajas de cartón, teléfonos celulares, tarjetas de saludo, conos de hilo, artesanías u objetos de fibra de vidrio.

También se descubrió droga impregnada en prendas de vestir, libros, así como droga líquida en botellas de licor, bebidas naturales de conocidas marcas, y en polvo mezclado con productos naturales como maca, páprika y kiwicha.