¿Quieres ahorrar? lee esto

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Hoy en día, muchos son los intentos y, por desgracia, también muchas las veces en que el[B] ahorro [/B]se queda sólo en un buen propósito.

 Descubre algunas reglas clave para organizar tus finanzas. Recuerda que más importante que el monto es la constancia.

Ahorrar una cantidad fija al mes: El primer error es pensar en guardar «lo que sobre» a fin de quincena y la realidad es que muchas veces no hay sobrante, sino todo lo contrario. Por eso es fundamental que al distribuir los ingresos del hogar se destine de manera obligatoria una cantidad fija al ahorro, como se hace con el pago de los servicios. Es fundamental empezar «hoy, hoy, hoy». De ser posible este mes, a más tardar el siguiente. Recuerda que la constancia es indispensable. No dejes pasar un mes sin ahorrar y tampoco caigas en la trampa de gastar de más pensando en que «guardarás lo doble el siguiente».

 Como todo buen hábito, cuesta trabajo adquirirlo. Por fortuna hay diferentes maneras de reforzarlo: anota en tu agenda o registra en tu PDA como una tarea pendiente el depósito a tu cuenta. Puedes también programar recordatorios en tu correo electrónico. Si esto no basta, busca un aliado de mucha confianza para que te recuerde cuándo debes ahorrar. Empieza con un monto pequeño para que no se convierta en camisa de fuerza. Si el compromiso personal no es suficiente existen otras alternativas como las cajas de ahorro.

 Definir un objetivo:Ahorrar con un fin determinado (el capital inicial para arrancar tu negocio, vacaciones al extranjero, una maestría, el enganche de una casa) es el mejor incentivo. Es preferible iniciar con metas a corto plazo (entre tres y seis meses), así los beneficios alcanzados reforzarán el hábito del ahorro. Tras alcanzar un par de objetivos de corto alcance intenta con uno de mediano plazo (uno a tres años), para finalmente asumir un reto de largo aliento: comprar una casa, pagar un seguro de estudios para los hijos, etc.

[B] Incrementar el ahorro, no el gasto: [/B]Es muy común que cuando los ingresos familiares aumentan también se incrementen los gastos casi de manera inmediata, en lugar de destinar el dinero extra o una buena parte de él al ahorro, que sería una decisión más conveniente. Vale la pena preguntarse: si hasta antes del aumento en los recursos tú o tu familia vivían con, no hay razón para que no puedan seguir cubriendo sus necesidades con la misma cantidad.

 Quizá la mejor opción sea destinar 50 por ciento del dinero extra al ahorro y el otro 50 por ciento al gasto corriente. Mientras más ahorres, mayor será el monto acumulado y más rápido alcanzarás las metas.

Atreverse a invertir Ahorrar e invertir no son sinónimos. Tener el dinero en una cuenta bancaria es casi como guardarlo debajo del colchón, en cuanto a intereses generados se refiere. Por fortuna, existen en el mercado diversas opciones de inversión redituables (algunas muy redituables), que se ajustan a diferentes necesidades y presupuestos (de ellas hablaremos en próximas ediciones).

 El dinero termina perdiendo valor adquisitivo por efectos de la inflación. El siguiente paso natural tras lograr ahorrar durante uno o dos años es la inversión.