¿Cuánto cuesta la discriminación en el mercado laboral en Perú?

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(Fuente: lamula.pe) Perú, un país de 30 de millones de habitantes donde son moneda corriente los avisos laborales donde se requiere “buena presencia”; “se reserva el derecho de admisión” en los centros de diversión y hay baños diferenciados para las empleadas domésticas y los socios de los clubes privados.

¿Se ha preguntado alguna vez cuánto nos cuesta económicamente el racismo y la discriminación en el bautizado “país de todas las sangres” por el escritor y antrópologo José María Arguedas?

Hugo Ñopo, el economista líder de investigación en educación del Banco Interamericano del Desarrollo (BID), señaló a lamula que en Perú la discriminación que aplican los empleadores ante los diferentes grupos étnicos cuesta de 2 a 3 puntos del Producto Bruto Interno.

En el 2004, Ñopo creó la “técnica no paramétrica de matching exacto” que , por ejemplo, separa las  brechas salariales entre los segmentos de la población donde las características entre indígenas y no indígenas se sobreponen.

A partir de allí, Ñopo buscó describir “la brecha laboral no explicada” entre los sectores blancos, afrodescendientes, mestizos, y los indígenas y su relación con el sector laboral en Perú.

ANTECEDENTES

¿Cómo nace esta primera investigación?
Me llaman a integrar un equipo que trate de estudiar la exclusión social. Comenzamos trabajando con las brechas salariales, hasta qué punto un afrodescendiente o un indígena gana menos en los mercados de trabajo que un blanco.

Para hacer esta explicación tenían que ponerlos en las mismas condiciones, poner al blanco y al indígena en igualdad de condiciones en educación y situación económica. ¿Que seguía?
Cuando comparas los salarios promedio de los blancos y de los indígenas, encontrarás una brecha bien amplia, de 70 a 80 por ciento. Pero gran parte de esta brecha puede explicarse a partir de hechos como el siguiente: la población blanca tiene mayor escolaridad que la población indígena o la población blanca tiende a tener mayor experiencia que los indígenas. Y estas son características que los mercados de trabajo premian. Entonces, hasta cierto punto es explicable que exista esta brecha de 60- 70 por ciento porque hay diferencias en las características.
Entonces lo que uno hace es, dada esta brecha, tratar de quitar los efectos de la escolaridad, de la experiencia, de las ocupaciones, de las profesiones. Uno intenta quitar estos efectos, con alguna metodología de emparejamiento, y después de eso queda un pedazo de la brecha que ya no corresponde a las características de los individuos.
Una brecha que ya no se puede explicar a raíz de estas diferencias en las características. Esto es lo que resulta y es lo que comúnmente se estudia como la ‘brecha salarial no explicada’.

¿Qué conclusiones o ideas salen de esa “brecha no explicada”?
‘La brecha salarial no explicada’ es como el foco de la investigación y tradicionalmente se tiende a atribuir a la existencia de discriminación. Si quitaste los efectos de muchas variables, ya te queda una brecha no explicada.
Pero no es solamente la discriminación lo que está detrás de la brecha. Pueden existir otras variables que no podemos medir como habilidades, compromiso con el trabajo, capacidad de trabajar en equipo. Una serie de cosas que de repente no se pueden medir pero que sí influyen en el salario. Esto es ‘la brecha no explicada’.
El análisis después consiste en explorarla, tratar de entender a qué se le puede atribuir (discriminación, habilidades, selección, etc).
Lo que se encuentra para el Perú y América Latina es que estas brechas salariales entre las poblaciones blancas y las poblaciones “minoritarias” están entre 30 y 40 por ciento. Es decir, un blanco gana 30-40 por ciento más, en promedio, que un afro descendiente o un indígena y ese 30-40 por ciento no se puede explicar.
Es más grande en determinados segmentos del mercado laboral, es más grande entre los más pobres, y es mucho más difícil ser pobre e indígena que pobre y blanco porque los salarios son mucho más diferenciados.

BRECHA NO EXPLICADA EN AMÉRICA LATINA

¿Qué encontraste en otros países, sobre brecha no explicada en América Latina?
En el estudio al que te refieres, hicimos dos estudios en paralelo: una medida de las brechas salariales por género y una medida de las brechas salariales étnicas.
Teníamos dieciocho países para estudiar las brechas salariales por género, pero de los cuales solo ocho tenían la medición de las brechas salariales étnicas.
Esto ya es un punto de partida: la invisibilidad frente a las estadísticas de estos grupos. Son muchos los países de nuestra región que simplemente no levantan la información.
Entonces las poblaciones “minoritarias” y en desventaja económica en nuestra sociedad resultan invisibles.

¿Quién es el indígena?
No hay cómo hacer una medición, una observación de la situación socioeconómica de estos grupos. También existen críticas de cómo es que se mide. “¿Quién es el indígena?” es una pregunta muy compleja y amplia que es muy difícil de capturar con una variable de una encuesta.
Existen muchas críticas al respecto pero tendría que haber un punto de partida, hacer una medición, censal o muestral, para saber quién es el indígena.
De los siete países donde se realizó el estudio resultó que hay casos más marcados que otros: en Brasil las brechas son mucho más amplias, ascienden de 50 – 60 por ciento. Es el país donde las brechas son más marcadas. Las buenas noticias son que en la última década estas brechas han caído y es Brasil el país donde las brechas han caído más.

LA BRECHA EN PERÚ SE HA MANTENIDO

¿Por qué crees que la brecha en Perú ha subido de acuerdo al último estudio del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico?
Exactamente, no es que haya subido, es que se ha mantenido. El caso peruano es bien particular ya que en casi todos los demás países de América Latina, la brecha ha caído.
Hay una serie de indicadores sociales sobre desigualdad, diferencias que vienen cayendo muy poco pese al enorme crecimiento de nuestra economía. El caso de Perú es interesante porque se ha mantenido. Hay mejoras en la escolaridad de la población, especialmente de la población indígena, pero esto no se está traduciendo a los mercados de trabajo.
Todavía queda un trabajo importante de inclusión que hacer ahí. Y ahí hay dos dimensiones: el acceso al mercado de trabajo, es decir poder entrar a él, las tasas de participación; y una vez que se da el acceso, que se dé en condiciones equitativas, porque eso no ocurre.
Los indígenas y afrodescendientes entran a los mercados de trabajo pero se les paga entre 30 y 40 por ciento menos que a los blancos. Eso tiene que cambiar.

SE NECESITA BUENA PRESENCIA

¿Cómo cambiar la mentalidad de “se necesita buena presencia”? ¿Es decisión política, de la sociedad civil? ¿Qué cambia esa mentalidad?
Un factor importante para explicar estas brechas es el factor cultural e histórico. Los estereotipos que están tan marcados dentro de todos nosotros. Hay investigaciones que dicen que los estereotipos se pueden derrumbar con información.
Cuando los mercados fluyen la información de la productividad de las personas acerca de sus capacidades, los estereotipos pueden reducirse. Pero ésta es una política que tendría que implementarse a gran escala y eso es muy difícil. En realidad lo que toca es apostar en el largo plazo, educando a las poblaciones, desde los primeros grados, en políticas inclusivas, en la capacidad de convivir. Educarnos para que en décadas futuras estos estereotipos tiendan a disminuir.

EL DINERO BLANQUEA

¿Qué virtudes o defectos tiene el indicador de “autorreporte”?
Eso es clave porque existe bastante controversia de quién es un indígena o quién es un afrodescendiente y si es que lo que importa es lo que uno de autodefine o lo que la sociedad define de uno. Lo que hicimos fue tratar de ver esas diferencias y encontramos diferencias bien importantes: las personas tienden autopercibirse menos indígenas de lo que otros los perciben.
Estas diferencias son más marcadas cuanto más alta es la educación de las personas y mayores son sus ingresos. El dinero los blanquea. Esto pasa con la discriminación, lo percibimos pero no lo podemos asir.

Respecto a “se reserva derecho de admisión”, “baño de amas”, “buena presencia”, ¿Qué se tiene que hacer?
En GRADE (Grupo de Análisis para el Desarrollo)  lo que se quiere es llevar estas prácticas que se nos hacen tan evidentes en interacciones sociales a entornos económicos y tratar de convertirlas en penalizaciones salariales o diferencias en bienestar económico.
Ese salto es el complicado, porque requiere herramientas analíticas muy sofisticadas.
(La herramienta Ñopo…) quiere cuantificar el impacto económico de esta discriminación en nuestra sociedad.
Este (hecho) del “baño de amas” nos puede indignar a muchos, pero la pregunta sería “¿cuál podría ser el impacto económico de esto? ¿Cuánto implicaría esto en diferencias de bienestar económicos entre las poblaciones?”. Ese es el salto que nosotros quisimos dar en esta agenda de investigaciones que lleva una década.
Para convencer a los hacedores de política es “cuánto dinero implica esto”.
Existen mediciones que dicen que estas barreras económicas que trae consigo la discriminación pueden implicar entres dos y tres puntos del PBI.
Entonces son cosas grandes y este tipo de argumentos son importantes para convencer a la gente del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), a la gente de los ministerios de hacienda de todos los países para decirles que “esto limita nuestro crecimiento, nuestra capacidad de generación de productos, trabajemos en esto. Es un problema económico también”.

Puede ser un factor de violencia en la sociedad, también.
Exacto, son bombas de tiempo.

MAESTROS EN AMÉRICA LATINA

¿Cómo es el sueldo de los maestros en América Latina?
A lo que nos está llevando todas las investigaciones, es a que el factor más importante para combatir las brechas salariales y la discriminación es la educación, tanto en el corto como en el largo plazo.
Cuando saltamos a analizar la educación, el insumo más importante para la “producción de la educación” es el recurso humano, el docente.
Entonces hemos iniciado una línea de investigación para preguntarnos quién es el docente en América Latina. Pero también nos hemos preguntado sobre el perfil de docente, es como es porque la valoración económica que tiene es particular, distinta.
Entonces nos preguntamos cuáles son los salarios de los maestros y cómo se comparan estos salarios frente al de algunas personas que serían sus pares. Encontramos brechas salariales muy altas. Un profesor puede ganar entre 30 y 70 por ciento menos que un par suyo. O sea, alguien que tiene la misma edad, experiencia, ubicación geográfica, mismas responsabilidades en la casa, etc. La única diferencia es que no se desempeña como docente.

¿Esto es grave porque son los docentes los formadores (en la región)?
Sucede en todo América Latina. Hay excepciones como el caso de Finlandia y China que, en las pruebas de desempeño, están en los primeros lugares en la distribución de desempeño. Son países donde la profesión del docente es de las más valoradas en estas sociedades. Social y económicamente. Estamos en dos mundos distintos: uno donde la educación no está siendo valorada ni social ni económicamente y donde los jóvenes que están decidiendo ser docentes, no son necesariamente los más hábiles de sus promociones. Y en los otros casos como Finlandia y China, sucede exactamente lo contrario. Los jóvenes más hábiles de las promociones optan por estudiar pedagogía. Cómo movernos de un equilibrio al otro es bien complicado. Esto tiene muchas raíces culturales, históricas, va a requerir de muchas decisiones políticas y sociales, pero compatibilizando el corto plazo con el largo plazo.

CRISIS ECONÓMICA

¿Cómo ves el Perú en economía? ¿Estamos en riesgo frente a la crisis económica?
Hay expertos que dicen que estamos lo suficientemente blindados como para que la crisis no nos afecte. Esta crisis global sería, como ocurrió hace dos años, una buena oportunidad para América Latina, para abrir sus espacios de comercio con el resto del mundo (con China, India) y fortalecer estos vínculos comerciales.
Esta puede ser una oportunidad muy aprovechable para el corto plazo, pero, nuevamente volviendo al tema de compaginar el corto y largo plazo, en Perú y en América Latina nos toca un trabajo muy importante de pensar en el largo plazo. Latinoamérica es la región más desigual del mundo en la distribución de ingresos. La diferencia entre los que más ganan y menos ganan es muy amplia, más que en África, que en Europa, Asia. Nos toca trabajar en eso, nos toca trabajar en reducir esas desigualdades y si queremos hacerlo en el largo plazo, la educación es la herramienta.