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Perú refuerza control de la salida de droga por Mar

Los Tejos

En el mayor productor mundial de cocaína, las avionetas del narcotráfico realizaban hasta diciembre 4 vuelos diarios en el VRAEM (Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro), la mayor franja cocalera de Perú, una zona donde también se cobijan los remanentes de la guerrilla maoísta Sendero Luminoso.

En una reciente danza de carnaval en el distrito de Pichari, provincia de la Convención, en el Cusco, un grupo de pobladores acondicionó una moto y la ‘disfrazó’ de avioneta con bandera boliviana, y escenificó el cargado de droga. El video fue subido a internet.

Para ello usan pistas ilegales en medio de la tupida selva, que luego el ejército destruye. “Pero luego son reconstruidas incluso por los mismos pobladores, quienes encuentran en esta labor una fuente de ingreso”, comenta un militar peruano a la AFP.

Ante ese problema, por ley la Fuerza Aérea puede interceptar en el aire a las ‘narcoavionetas’ e incluso derribarlas si no acatan las órdenes de aterrizar. Usualmente estas pueden cagar 150 kg de cocaína por viaje y llevar 500.000 dólares en dinero líquido.

“La decisión de Perú ha sido la más adecuada y altamente disuasiva porque se ha reducido drásticamente el número de esos vuelos en las fronteras. En los últimos meses no hemos tenido casi noticias o avistamientos”, explica a la AFP el zar antidrogas peruano, Alberto Otárola.

ojo a las drogas

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