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Lo que debe hacer Produce para mejorar el liderazgo en el sector pesquero

Los Tejos

MARIENELLA ORTIZ / DÍA_1

Aún están revoloteando en la comunidad pesquera las duras frases de la bióloga Patricia Majluf, dichas tras su salida del viceministerio del sector. Los cuestionamientos a la labor del Produce no parecen nuevos. Cada cierto tiempo se difunden denuncias sobre los problemas de informalidad y corrupción en el sector. Parte de las críticas de la bióloga apuntan a que el Produce está regido por los intereses de los industriales (se referiría tanto a las presiones coyunturales como a los lobbies más sutiles). Según argumenta, esto frenó su decisión de mejorar la gestión pública del sector.

“Las presiones son de todo tipo”, sostiene Marco Kisner, consultor en temas pesqueros y cabeza de la publicación “Pesca”. Ello se solucionaría, considera, si hubiera un plan estratégico de largo plazo, que trace un norte y aleje a los operadores de las tentaciones de corte político.

El vicepresidente de la Sociedad Nacional de Pesquería (SNP), Ricardo Bernales, niega que al menos las empresas de su gremio tengan tal poder de influencia. “Existe una agenda de temas no resueltos, propuesta por nosotros, como el reglamento de la pota, la licitación de cuotas de acarreo de atún, entre otros”, afirma.

Las declaraciones de Majluf han dejado muchos temas en el tintero, principalmente los siguientes:

1. FISCALIZACIÓN
Las diferentes fases de fiscalización ostentan vacíos que posibilitan un incumplimiento de las reglas de juego. Por ello, Majluf señala que la sobrepesca alcanza entre 20% y 40% de la cuota global.

Para Kisner, la solución pasa por crear una superintendencia de fiscalización y control, como lo planteó el ex ministro de la Producción, Kurt Burneo. Con esto, el Estado será el que asuma directamente la supervisión, no como hoy que las empresas pagan directamente a las supervisoras que llegan a sus instalaciones.

Francisco Miranda, presidente del consejo directivo de Oannes, agrega que además se requiere de una buena central de control (la que monitorea las balizas satelitales necesarias para ver el movimiento de las naves en alta mar). Menciona que Majluf dejó lista la licitación para elegir la nueva empresa que se hará cargo de los software que se usarán. “Debemos estar al tanto para que sea la más idónea. De esto depende un buen control de las naves”, señala.

Bernales, de la SNP, precisa que existe un mayor control a las empresas grandes, pero no a las que califican de informales. “Las supervisoras registran que esas informales les impiden el ingreso, pero al final no son sancionadas”, apunta.

También recalca que han pedido al Produce que se haga una auditoría internacional de las balanzas que calculan los volúmenes de pesca, para identificar si existen irregularidades.

2. ESCASO APORTE
Majluf volvió a incidir en que el aporte de los industriales al Estado es insuficiente. La industria paga 0,25% por lo equivalente a una tonelada de anchoveta por derecho de pesca.

El ex viceministro de Pesquería Juan Rebaza estima que además existe evasión tributaria para declarar un mínimo de utilidades. “El precio de la harina está en niveles nunca antes vistos; sin embargo, muchas empresas registran utilidades irrisorias. ¿Qué está pasando?”, se pregunta. Kisner dice que debería fijarse una regalía, al igual que en el sector minero, a fin de compensar el bajo aporte.

Juan Arrús, gerente general de la Asociación de Nuevas Embarcaciones Pesqueras, considera que incrementar el aporte es posible siempre que sea fruto del diálogo.

Bernales refuta esta idea. Además del derecho de pesca, recalca que se paga el Sistema de Control y Vigilancia (más de US$8 millones anuales), derechos administrativos, certificaciones y costos laborales elevados, que incluso contienen aportes para la jubilación de los pescadores. En resumen, el aporte debe ser de US$40 por tonelada de harina, dice.

Otro pendiente son las multas difíciles de cobrar. Rebaza considera que la normativa debe modificarse para que quien tiene multas no salga a pescar en la siguiente temporada.

Para Arrús, una salida es firmar convenios bilaterales, como se ha venido dando entre el Produce y algunas empresas pesqueras del sur. “Si no cumplen el convenio, se someterán a las sanciones, sin llegar a un proceso administrativo y menos al Poder Judicial”, indica.

3. LIDERAZGO MÍNIMO
Para Majluf, el ministro José Urquizo tiene una visión política de la gestión en el Produce, lo que resulta contraproducente para los intereses generales del sector.

“Kurt Burneo (anterior ministro), quien desconocía el sector pesca, no dialogaba con los diferentes actores. El actual ministro dialoga pero tampoco conoce el sector”, comenta Juan Arrús.

Para Kisner, el ministro debe tener carácter para no ceder a las presiones y que le permita a su viceministro rodearse de directores de su confianza. Bernales afirma que no importa que sean políticos o técnicos, pero sí que se tenga un gabinete de asesores de primera clase.

El clima en el sector está denso. Demasiadas enemistades a todo nivel. Y, lamentablemente, en el Produce no aparece una posición de liderazgo para enrumbarlo por un mejor camino. Hará falta compromisos políticos al respecto y que sean transparentes.

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