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Diario “Peru 21”, resalta atractivos turísticos de nuestra región

Los Tejos
Lima tiene de todo. Si elige ir hacia el norte de la capital, el abanico de posibilidades es enorme. Sin duda, la ciudad sagrada de Caral destaca por sí sola con su historia de cinco mil años y sus alucinantes asentamientos humanos contemporáneos a los de Mesopotamia. Muy cerca, se pude sacudir del intenso calor visitando Chancay. En su litoral destacan su viejo castillo, convertido hoy en un hotel-recreo, y el hospedaje ecológico Eco Truly Park, frente al mar.

En cambio, si gusta del termalismo y de relajarse en medio de un paisaje serrano, la zona de Churín, en Huaura, al noreste de la capital, es para usted. Allí puede visitar el Complejo Termal de la Juventud, recientemente inaugurado, y los baños de Huancahuasi y Picoy.

Para los amantes de las caminatas al aire libre nada mejor que la cordillera Huayhuash, considerada por la Comunidad de Trekking Internacional como uno de los mejores circuitos de alta montaña del mundo. Lagunas, nevados, una variada fauna y sitios arqueológicos adornan un periplo, que puede durar hasta 15 días.

Si va hacia el centro-este, siguiendo la carretera de la Av. Túpac Amaru hacia Canta, podrá visitar Santa Rosa de Quives, hogar de meditación de la santa limeña. A solo unos kilómetros están los pueblos de Canta y de Obrajillo, donde puede acampar o alojarse en pequeños hoteles. Pero, si toma la Carretera Central, podrá disfrutar de las bondades del valle de Santa Eulalia, donde hay decenas de restaurantes campestres y caídas de agua.

Desde el Parque Echenique, en Chosica, también puede programar excursiones a diversas cataratas, como Palakala, Antankallo, Cóndor Pacana y Songos. En tanto, la cuenca del río Lurín ofrece la posibilidad de conocer Antioquia, un pueblo de paredes decoradas al estilo de retablos ayacuchanos.

Si va hacia el Sur, puede optar por Lunahuaná y su oferta de aventura y naturaleza, enriquecida por su gastronomía y sus piscos. A solo unos kilómetros está Mala, donde debe probar sus chicharrones y tamales, que pueden ser acompañados con macerados de manzana elaborados en Azpitia.

Cinco horas más adelante se llega a Huancaya, donde se encuentra la única reserva paisajística del país: Nor Yauyos-Cochas. Aquí, un rosario de cascadas que descienden, una tras otra, y quitan el aliento al atardecer.

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